La reforma judicial por dentro
La llamada reforma judicial y de seguridad pública fue impulsada por el gobierno. Sin embargo, Calderón no logró todo lo que quería, aunque es demasiado lo que le han concedido el PAN y el PRI. La historia del proyecto aprobado por el Congreso es la historia de la aspiración del régimen panista de dar a la policía –Ministerio Público incluido—derechos constitucionales que ésta no debe tener en un sistema democrático. En cuanto a los juicios orales y otros cambios, nada verdaderamente nuevo habrá, salvo quizá la existencia de jueces de control y la confiscación de bienes, llamada extinción de dominio.
El Senado modificó un párrafo y eliminó otro: allanamiento de domicilios y acceso libre a información reservada para los agentes del Ministerio Público, ambos sin orden judicial. Aunque la modificación senatorial sobre los allanamientos no cambiaba el contenido fundamental del párrafo, sirvió para devolver el proyecto a los diputados y ganar tiempo para denunciar la pretensión del gobierno.
La cámara de origen (diputados, en este caso) no puede discutir otra vez lo que ya hubiera sido aprobado en ambas cámaras. Al modificarse el párrafo de los allanamientos se abrió la posibilidad de su completa eliminación, tal como ocurrió. Por desgracia, esto no era posible en los demás párrafos del proyecto. Lo que la Cámara podía discutir, a partir del reenvío del Senado, eran sólo dos párrafos.
Así, se sucedieron declaraciones de defensores de derechos humanos, las cuales fueron decisivas para que el PRI (una parte de éste) rompiera el acuerdo con el PAN y el gobierno en cuanto a la licencia para allanar. El párrafo del allanamiento ha sido eliminado gracias a la sucesión de ciertos eventos que permitieron que el proyecto regresara a la cámara de origen.
El arraigo de detenidos es ahora inconstitucional, aunque aparece en las leyes contra la delincuencia organizada. El gobierno necesitaba su elevación a la Carta Magna. El arraigo hasta por ochenta días fue aprobado con la oposición del PRD. Se trata, en efecto, de la negación de garantías para los detenidos que escoja el Ministerio Público. Pero hay más violaciones a derechos fundamentales en ese proyecto, entre ellas la incomunicación de personas encarceladas.
La partida de madre –lo dije así en tribuna—que le están dando a la Constitución es el acto más agresivo contra derechos fundamentales en la historia de las tres cartas principales que ha tenido México. El gobierno del PAN, con la complicidad del PRI, se propone llevar a cabo una agresión a los derechos humanos con el pretexto del combate al narcotráfico: los narcos le ganan la pelea al Estado haciendo a éste más autoritario y represivo.
El Senado modificó un párrafo y eliminó otro: allanamiento de domicilios y acceso libre a información reservada para los agentes del Ministerio Público, ambos sin orden judicial. Aunque la modificación senatorial sobre los allanamientos no cambiaba el contenido fundamental del párrafo, sirvió para devolver el proyecto a los diputados y ganar tiempo para denunciar la pretensión del gobierno.
La cámara de origen (diputados, en este caso) no puede discutir otra vez lo que ya hubiera sido aprobado en ambas cámaras. Al modificarse el párrafo de los allanamientos se abrió la posibilidad de su completa eliminación, tal como ocurrió. Por desgracia, esto no era posible en los demás párrafos del proyecto. Lo que la Cámara podía discutir, a partir del reenvío del Senado, eran sólo dos párrafos.
Así, se sucedieron declaraciones de defensores de derechos humanos, las cuales fueron decisivas para que el PRI (una parte de éste) rompiera el acuerdo con el PAN y el gobierno en cuanto a la licencia para allanar. El párrafo del allanamiento ha sido eliminado gracias a la sucesión de ciertos eventos que permitieron que el proyecto regresara a la cámara de origen.
El arraigo de detenidos es ahora inconstitucional, aunque aparece en las leyes contra la delincuencia organizada. El gobierno necesitaba su elevación a la Carta Magna. El arraigo hasta por ochenta días fue aprobado con la oposición del PRD. Se trata, en efecto, de la negación de garantías para los detenidos que escoja el Ministerio Público. Pero hay más violaciones a derechos fundamentales en ese proyecto, entre ellas la incomunicación de personas encarceladas.
La partida de madre –lo dije así en tribuna—que le están dando a la Constitución es el acto más agresivo contra derechos fundamentales en la historia de las tres cartas principales que ha tenido México. El gobierno del PAN, con la complicidad del PRI, se propone llevar a cabo una agresión a los derechos humanos con el pretexto del combate al narcotráfico: los narcos le ganan la pelea al Estado haciendo a éste más autoritario y represivo.