jueves, enero 10, 2008

Los Salinas y la partida secreta

Hace unas semanas, el Tribunal Penal Federal de Suiza rechazó una apelación presentada por Paulina Castañón, esposa de Raúl Salinas de Gortari. El propósito del recurso judicial era que se le entregaran a Castañón 130.79 millones de dólares que se encuentran depositados y congelados en una institución bancaria de aquel país.

El Tribunal suizo tomó en cuenta que en México existe un proceso penal abierto en contra de Raúl Salinas en el que se le acusa a éste de haberse apropiado de mucho dinero procedente de la partida secreta que administró Carlos Salinas de Gortari siendo éste el titular del Poder Ejecutivo.

En México, el proceso contra Raúl Salinas lleva varios años y la defensa considera que la partida secreta es tan secreta que no requiere justificación como manda la Constitución para todo gasto público. La naturaleza de la partida secreta está en debate en un proceso penal, de tal suerte que en el territorio judicial se va a decidir si la tal asignación es o no de la propiedad privada del presidente en turno.

En los seis años del poder de Carlos Salinas, la partida secreta ascendió a 845 millones 670 mil 645 dólares, al cambio promedio de cada año. De esta cantidad, Raúl Salinas pudo haber depositado en Suiza 105 millones de dólares. No se sabe el destino de los restantes 740 millones 706 mil 645 dólares, pero su justificación tampoco se encuentra referenciada en las cuentas públicas de los años del sexenio. El manejo de la partida secreta se hizo bajo el criterio de que ésta no debía ser justificada, es decir, que correspondía a gastos del titular del Ejecutivo sin aplicación del precepto constitucional que indica que todo gasto debe justificarse y, de no ser así, “se determinarán las responsabilidades de acuerdo con la Ley”.

Pero existe otro problema. Las partidas secretas del Presupuesto de Egresos de la Federación deben ser empleadas por “los secretarios del despacho correspondiente por acuerdo escrito del Presiente de la República”, según el artículo 74 de la Constitución. Sin embargo, desde la reaparición formal de las partidas secretas en el año de 1982, el titular del Ejecutivo realizó directamente todas las erogaciones. En violación del texto constitucional, la partida secreta fue asignada a la Presidencia de la República y nunca a una secretaría de Estado.

Raúl Salinas recibió dinero de la partida secreta y se lo llevó a Suiza. El llamado hermano incómodo no es un empresario sino que fue por muchos años un servidor público sin fortuna declarada. El Tribunal Penal Federal suizo está a la espera de que el Poder Judicial mexicano resuelva sobre esa cantidad de dinero que, evidentemente, pertenece a México y provino de las contribuciones. Sin embargo, hay jueces que parecen estar de acuerdo con la idea de que la partida secreta es un recurso privado. No sabemos tampoco si Raúl Salinas está ofreciendo dinero a cambio de una sentencia absolutoria. Tampoco nos explicamos por qué está sujeto a proceso sólo quien recibió el dinero pero no quien se lo dio, es decir, Carlos Salinas.

¿Cuánto dinero se embolsó Carlos Salinas desde la partida secreta y a través de qué prestanombres, hermanos o no de este personaje? No lo sabemos. Lo que conocemos es la existencia de esos 105 millones de dólares de Raúl Salinas, los cuales ascienden ya a casi 140. Están en Suiza. El Poder Judicial de México puede rescatar y repatriar esa cantidad, pues las autoridades suizas se encuentran a la espera de la sentencia judicial contra Raúl Salinas y, por tanto, de una definición sobre la propiedad legítima del dinero.

Qué pena da observar que en Suiza el dinero mal habido es asegurado mientras en México no ocurre tal cosa y los ladrones siguen tan campantes gastando los recursos provenientes de los contribuyentes.