La increíble y triste experiencia del IFE
No existe comparación posible entre la forma del nombramiento de los consejeros del IFE que se encuentran en funciones y el sistema para escoger a los tres nuevos que serán nombrados en febrero próximo. Entonces, nadie supo nada sobre propuestas y contrapropuestas, ni siquiera se conocieron los currícula de los supuestos aspirantes. Vamos, la lista completa se conoció el mismo día de la votación en la Cámara.
Ah, pero los paladines defensores de Ugalde, quienes se molestaron tanto debido a que la reciente reforma constitucional abarcó la sustitución de éste y de otros, han dicho que el proceso de selección de los nuevos consejeros es sucio, oscuro y otras tantas cosas. Y cuando en diciembre la Cámara no llegó a un consenso sobre los nombramientos, se dijo que para qué se había removido a ese héroe de la democracia si los diputados no eran capaces de nombrar a los sustitutos de quienes ellos mismos habían destituido de manera artera y no sé cuanto más.
Hablaron a destiempo porque ninguno criticó la manera oscura y sucia en que fueron nombrados Ugalde y los demás. Nadie reconoció entonces que el PRD había hecho otra propuesta --con Cantú a la cabeza-- de otras personas conocidas, especialistas y con currícula presentable, al menos conocida. La mayoría de los consejeros actuales eran unos desconocidos y lo siguen siendo ahora. El acuerdo entre Madrazo y Gordillo, por una parte, y Germán Martínez y Molinar Horcasitas, por la otra, fue una sorpresa para los propios diputados que se encontraban a la espera de una decisión que iba a tomarse en las sombras.
El sistema adoptado para la selección de nuevos consejeros no es el mejor posible pero, al menos, es un sistema conocido.
La persona con mayor currículum entre los que han sido postulados para consejero presidente es Góngora. Éste tiene una larga carrera como jurista y fue presidente de la Suprema Corte. Es una oportunidad para el país si se le nombra en tal cargo. Sin duda, Góngora tiene un prestigio qué defender. También hay en la lista otros distinguidos profesionales de diferentes ramas que tienen capacidad y experiencia: la cuestión estriba en quien es mejor.
A Góngora se le objeta por ser demasiado independiente, es decir, por no admitir presiones sin causa fundamentada y razonable. Pero esta es justamente una de las principales cualidades que deben tener los consejeros del IFE. Al menos la imparcialidad es condición legal para obtener el cargo. Lo que dice Germán Martínez sobre la “causa grave” que la ley menciona para abandonar la Corte no es en verdad una duda sino una objeción política, pues el precepto tiende a proteger a ese tribunal de presiones ilegítimas tendientes a lograr que sus miembros abandonen su cargo, lo que en este caso estaría fuera de toda sospecha. Así, tampoco los legisladores acreditan “causa grave” cuando se separan del escaño para ocupar otro puesto o para ser candidatos, pero Germán Martínez siempre ha votado a favor de las muchas licencias concedidas…, sin manifestar duda alguna. ¿Alberto Cárdenas Jiménez se fue al gabinete de Calderón por “causa grave”?
Genaro Góngora no es la vida o la muerte del IFE puesto que ambos extremos no dependen de persona alguna. Pero es el más calificado de entre las muchas propuestas subsistentes. Este elemento no puede ser rebatido por Germán Martínez ni por nadie. Lo único que hay que recordar es que éste –Martínez —le dio el visto bueno a Ugalde y a los demás, a pesar de que la mayoría de los ungidos había sido impuesta por el PRI. El hecho de que el PAN estuviera en el gobierno y que Gordillo se pasara al lado de ese partido hizo que el IFE actuara a modo de los intereses de Acción Nacional. Pero esa historia de no debería repetirse.
Ah, pero los paladines defensores de Ugalde, quienes se molestaron tanto debido a que la reciente reforma constitucional abarcó la sustitución de éste y de otros, han dicho que el proceso de selección de los nuevos consejeros es sucio, oscuro y otras tantas cosas. Y cuando en diciembre la Cámara no llegó a un consenso sobre los nombramientos, se dijo que para qué se había removido a ese héroe de la democracia si los diputados no eran capaces de nombrar a los sustitutos de quienes ellos mismos habían destituido de manera artera y no sé cuanto más.
Hablaron a destiempo porque ninguno criticó la manera oscura y sucia en que fueron nombrados Ugalde y los demás. Nadie reconoció entonces que el PRD había hecho otra propuesta --con Cantú a la cabeza-- de otras personas conocidas, especialistas y con currícula presentable, al menos conocida. La mayoría de los consejeros actuales eran unos desconocidos y lo siguen siendo ahora. El acuerdo entre Madrazo y Gordillo, por una parte, y Germán Martínez y Molinar Horcasitas, por la otra, fue una sorpresa para los propios diputados que se encontraban a la espera de una decisión que iba a tomarse en las sombras.
El sistema adoptado para la selección de nuevos consejeros no es el mejor posible pero, al menos, es un sistema conocido.
La persona con mayor currículum entre los que han sido postulados para consejero presidente es Góngora. Éste tiene una larga carrera como jurista y fue presidente de la Suprema Corte. Es una oportunidad para el país si se le nombra en tal cargo. Sin duda, Góngora tiene un prestigio qué defender. También hay en la lista otros distinguidos profesionales de diferentes ramas que tienen capacidad y experiencia: la cuestión estriba en quien es mejor.
A Góngora se le objeta por ser demasiado independiente, es decir, por no admitir presiones sin causa fundamentada y razonable. Pero esta es justamente una de las principales cualidades que deben tener los consejeros del IFE. Al menos la imparcialidad es condición legal para obtener el cargo. Lo que dice Germán Martínez sobre la “causa grave” que la ley menciona para abandonar la Corte no es en verdad una duda sino una objeción política, pues el precepto tiende a proteger a ese tribunal de presiones ilegítimas tendientes a lograr que sus miembros abandonen su cargo, lo que en este caso estaría fuera de toda sospecha. Así, tampoco los legisladores acreditan “causa grave” cuando se separan del escaño para ocupar otro puesto o para ser candidatos, pero Germán Martínez siempre ha votado a favor de las muchas licencias concedidas…, sin manifestar duda alguna. ¿Alberto Cárdenas Jiménez se fue al gabinete de Calderón por “causa grave”?
Genaro Góngora no es la vida o la muerte del IFE puesto que ambos extremos no dependen de persona alguna. Pero es el más calificado de entre las muchas propuestas subsistentes. Este elemento no puede ser rebatido por Germán Martínez ni por nadie. Lo único que hay que recordar es que éste –Martínez —le dio el visto bueno a Ugalde y a los demás, a pesar de que la mayoría de los ungidos había sido impuesta por el PRI. El hecho de que el PAN estuviera en el gobierno y que Gordillo se pasara al lado de ese partido hizo que el IFE actuara a modo de los intereses de Acción Nacional. Pero esa historia de no debería repetirse.