La Revolución ya se había ido
Como todas, la Revolución Mexicana se fue tan luego como dejó el país de tener el impulso que la provocó. Eso ocurrió desde los años cincuenta. Sólo quedó, por tanto, la ideología, durante mucho tiempo, la cual fue hecha trizas cuando los gobiernos priistas realizaron las contrarreformas sociales. Desde entonces, la celebración del 20 de noviembre se redujo al desfile deportivo en algunas ciudades del país.
Ahora, Vicente Fox ha mandado decir que el tal desfile hace mucho que debió cancelarse, como antes ocurrió con la revolución y con la llamada ideología de la misma. En este aspecto tiene razón el titular de la Presidencia agonizante, pero sus intensiones no son sólo las de acabar con un desfile sin importancia.
Como no puede olvidar la fecha histórica, Fox rendirá homenaje a Madero en el monumento de éste, el cual quedó dentro de los terrenos de Los Pinos cuando a otro presidente se le ocurrió proteger la residencia oficial con una enorme barda. Pero Madero fue el iniciador de una lucha política contra lo que ahora consideramos una dictadura, aunque no es el héroe más notable de lo que conocemos como Revolución Mexicana. Sin embargo, Madero se levantó en armas, combatió personalmente y, así, llegó a ser Presidente de México. Cuando se conmemora la Revolución los discursos nunca mencionan su carácter armado, ilegal y subversivo. Menos ahora.
Bueno, el señor Fox no quiere desfile y mucho menos revolución. No quiere nada que no tenga: la continuidad de su partido en la Presidencia. Lo demás le tiene sin cuidado. Al fin, Fox es el único presidente que llegó al Congreso, entregó su informe y se tuvo que ir por la misma puerta.
Pero, al recordar a Madero y su levantamiento armado, Fox tendría que admitir que las luchas populares de México siempre se dieron en contra de la misma tendencia política que él representa ahora. En la muy larga lucha por la democracia, los mexicanos se han enfrentado muchas veces, en ocasiones con las armas, y no siempre fue posible alcanzar avances reales. Hoy, sin desfile y sin fiesta “revolucionaria”, la verdad es que el país vive un retroceso y las cuentas que podrían ofrecerse a Madero son francamente deficitarias.
Pablo Gómez
Ahora, Vicente Fox ha mandado decir que el tal desfile hace mucho que debió cancelarse, como antes ocurrió con la revolución y con la llamada ideología de la misma. En este aspecto tiene razón el titular de la Presidencia agonizante, pero sus intensiones no son sólo las de acabar con un desfile sin importancia.
Como no puede olvidar la fecha histórica, Fox rendirá homenaje a Madero en el monumento de éste, el cual quedó dentro de los terrenos de Los Pinos cuando a otro presidente se le ocurrió proteger la residencia oficial con una enorme barda. Pero Madero fue el iniciador de una lucha política contra lo que ahora consideramos una dictadura, aunque no es el héroe más notable de lo que conocemos como Revolución Mexicana. Sin embargo, Madero se levantó en armas, combatió personalmente y, así, llegó a ser Presidente de México. Cuando se conmemora la Revolución los discursos nunca mencionan su carácter armado, ilegal y subversivo. Menos ahora.
Bueno, el señor Fox no quiere desfile y mucho menos revolución. No quiere nada que no tenga: la continuidad de su partido en la Presidencia. Lo demás le tiene sin cuidado. Al fin, Fox es el único presidente que llegó al Congreso, entregó su informe y se tuvo que ir por la misma puerta.
Pero, al recordar a Madero y su levantamiento armado, Fox tendría que admitir que las luchas populares de México siempre se dieron en contra de la misma tendencia política que él representa ahora. En la muy larga lucha por la democracia, los mexicanos se han enfrentado muchas veces, en ocasiones con las armas, y no siempre fue posible alcanzar avances reales. Hoy, sin desfile y sin fiesta “revolucionaria”, la verdad es que el país vive un retroceso y las cuentas que podrían ofrecerse a Madero son francamente deficitarias.
Pablo Gómez