viernes, septiembre 29, 2006

¿Romper la huelga?

Por voz del coordinador de los diputados del PAN, el señor Larios, hablan los partidarios del uso de la violencia contra los levantados en Oaxaca. Dice el legislador panista que centenares de miles de personas sufren por la huelga magisterial y que ésta debe terminarse con la intervención de las fuerzas del orden, de manera limpia y sin víctimas, para reestablecer la paz y, sobre todo, las actividades escolares.
El diputado Larios no sabe de qué está hablando. Habla, sí, pero como los loros: repite lo que oye. No es posible romper una huelga en las escuelas primarias; se pueden ocupar los planteles, pero no se pueden sustituir 40 mil profesores así nomás porque un legislador lo dice.
Pero, en realidad, Larios habla por otros. Lo que se busca es la ocupación de la ciudad de Oaxaca por tropas federales, policiales o militares, que desalojen el plantón, pero nada más. Y ese nada más se debe a que otra cosa no es posible desde un punto de vista práctico. Claro, el desalojo permitiría a Ulises Ruiz volver al Palacio de Gobierno, a los magistrados, a su palacio y a los legisladores locales, a sus curules. Es decir, las cosas cambiarían muy poco, pero “algo es algo”.
El sedicente gobernador de Oaxaca, el señor Ruiz, recibió a la comisión oficial de senadores que, por fin, se hizo presente en el estado. Pero lo hizo en un hangar del aeropuerto oaxaqueño, zona federal. Lo pudo haber hecho también en el hotel Nikkon de Polanco, donde habitualmente despacha, mas prefirió trasladarse hasta la capital del estado.
Pero además, el señor Ruiz no dijo nada sino que puso a hablar a algunos de sus empleados, los cuales informaron de las obras que se están llevando a cabo en Oaxaca.
La cuestión, sin embargo, no consiste en que Ruiz pueda llegar al aeropuerto de la capital del estado o que se hagan algunas pequeñas obras en la entidad, las cuales, por lo demás, siempre han sido pequeñas. El problema consiste en que una gran parte del pueblo no quiere a Ulises Ruiz ni le deja gobernar. Si un gobierno no gobierna, entonces no existe como tal y, por tal motivo, el Senado debe hacer una declaración, a efecto de que se nombre a un gobernador interino y se convoque a nuevas elecciones populares.
Si se quiere, en cambio, la violencia, no será el señor Ruiz quien la comande sino el señor Fox. El primero no tiene suficiente fuerza y al segundo le sobra siempre que utilice al ejército, lo cual está por verse, ya que tal cosa implicaría la suspensión de garantías en Oaxaca. ¿Tanto para sostener en el puesto a Ruiz?

viernes, septiembre 22, 2006

¿Qué es la legitimidad?

En muchos países, un acto de plena legalidad otorga legitimidad, como ocurrió en la primera elección de Bush hijo, frente a Gore, el cual reclamó un fraude en Florida, teniendo además mayoría en el voto popular. Como la Corte reaccionó con una negativa frente a la impugnación, Bush se hizo legítimo, aunque no tantos le creyeron, y empezó con sus guerras del siglo XXI.
México es diferente. Calderón tiene el papel que lo acredita como triunfador, pero ése no le otorga, por sí mismo, la legitimidad. La diferencia en los cómputos distritales --disminuida cada que se daba un nuevo resultado—es demasiado pequeña, mientras la injerencia de Fox y de algunos líderes empresariales fue demasiado grande.
En otro país, es natural que el presidente saliente se vaya a la campaña de su propio candidato; en México, no está permitido. En otros muchos países, es normal que empresas y dueños del dinero le metan mucho a la campaña de su candidato; en México, está prohibido.
El candidato del PAN no aceptó el recuento de los votos, pues dijo que no era necesario ni dependía de él. En cambio –aunque tampoco depende de él—solicitó al IFE que no se destruyeran las boletas, sin decir para qué han de servir después, a sabiendas de que la ley manda a que se incineren.
La ilegitimidad de Calderón se alimenta de otra: el PRI le apoya pero es la fuerza política menos legítima desde el punto de vista de la democracia.
La legitimidad en México no se basa tanto en la ley como en la conciencia nacional. El origen, la manera en que se hacen las cosas que llevan a alguien al poder, la percepción popular sobre si se robaron la elección o le ayudaron al ganador en forma indebida o, de plano, se alteró el resultado, son elementos de ilegitimidad.
Pero hay algo más: Fox fue tan legítimo como pocos porque le arrancó al oficialismo la Presidencia de la República, después de haber afirmado muchas veces que no reconocería a Labastida si éste no ganaba por, al menos, seis puntos porcentuales de diferencia. Si Fox hubiera competido con Calderón –bajo un supuesto fantástico—y hubiera perdido por una diferencia de .56 por ciento, jamás habría reconocido su derrota, pues Calderón fue candidato oficialista.
Lo verdaderamente absurdo sería que los partidos que apoyaron a López Obrador y que declararon que el resultado fue ilegítimo, dijeran ahora que Calderón es un presidente electo legítimo. Nadie creería tal cosa; ni el PAN.

viernes, septiembre 15, 2006

Sí, “mi rey”

Un nuevo escándalo sacude a México: un senador de la República –hoy diputado—recibe órdenes de un empresario. El legislador le consulta sobre una posible reforma y el acaudalado le dice que no. El senador admite las instrucciones del empresario. Así, sin más. El legislador le dice “mi rey” a quien –ahora afirma-- apenas conoce. Fue el legislador quien le llamó al empresario, a través de otro senador, también priista, hoy gobernador de Veracruz, quien le pidió audiencia para tratar asuntos electorales, lo que cualquiera entiende que son de dinero.
Frente a tales revelaciones escandalosas, el grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados no discutió las tan edificantes relaciones políticas de quien es hoy su coordinador. Este, el diputado Gamboa Patrón, se ha quejado ante los medios pero no ha dado la menor explicación de sus tratos con quien él mismo le dice “mi rey”. Para el PRI, no ha pasado nada. El escándalo aún mayor es no actuar, callar, ejercer la complicidad como base de una completa impunidad.
Recuerdo a este respecto aquella mañana en que se dio a conocer en la televisión la entrega de 30 mil dólares de un empresario –Carlos Ahumada—a un político –René Bejarano--. Ese mismo día Bejarano dejó de ser miembro del PRD y este partido exigió una completa investigación la cual llevó a la cárcel a los dos.
El empresario Kamel Nacif no sólo da órdenes a Gamboa Patrón sino también al todavía gobernador de Puebla, sin que pase algo, sin que el PRI se conmueva un poco siquiera. Pero lo más increíble es que el PAN tampoco dice nada, ni siquiera admite que deben investigarse por parte del Congreso las relaciones políticas de estos priistas con el tal Nacif.
En el camino de convertir a México en un país de cínicos vamos de escándalo en escándalo sin que pase algo. ¡Ah!, pero hay que respetar a las instituciones. Y, ¿cuándo las dichosas instituciones no cumplen con su deber y son instrumentos de tráfico de influencias?

viernes, septiembre 08, 2006

“…pero no tanto”

Las normas y principios electorales fueron violados, pero no tanto. Este es el mensaje de los magistrados electorales. Como así fue, la cuestión consiste en discutir si las violaciones deben ser perdonadas o no. Si se perdonan, tendremos un intento más de convertir a México en un país de cínicos. Si se reclaman, tendremos la esperanza de un país mejor.
Las violaciones del oficialismo podrían ser menores si no se hubiera proclamado al candidato precisamente oficial o si la diferencia en los cómputos distritales no hubiera sido tan pequeña. Pero se ha dado por ganador al beneficiario de las violaciones por unos cuantos votos de diferencia si se considera el total de los votantes.
La exigencia de quienes violaron normas y principios es que los inconformes dejen sus inquietudes para otra ocasión y se sumen al carro victorioso, pues, como dijo Calderón, “antes que nada, todos somos mexicanos”, afirmación tan irrefutable como inservible.
La dialéctica del poder es sencilla: los inconformes serán cada vez menos en tanto que no logren su objetivo y se vayan convenciendo de lo imposible de éste. No se sabe cómo, pero se piensa que los cerca de 15 millones de votos atribuidos a Calderón van a ser cualitativamente superiores por definición a los cerca de 15 millones de votos atribuidos a López Obrador. Según esto, la superioridad ciudadana es conferida por el sentido del voto emitido.
Mas, como sabemos, el agravio infringido tiene una connotación particular que se diferencia por completo del propósito de impedir que López Obrador sea Presidente de la República: el robado se siente robado y el ladrón conoce su propia naturaleza. Ahora, claro, se reclama el respeto a las instituciones, las cuales fueron usadas para alcanzar el propósito de evitar “el peligro para México”.
Vicente Fox dejará la Presidencia de la misma manera como la alcanzó: en violación de las leyes. Primero, “Amigos de Fox”, la mayor organización privada para el financiamiento electoral ilícito. Al final, el uso del poder conferido para evitar una sucesión “peligrosa”. La democracia y los principios de ésta se han ido, otra vez, por las cañerías, con el aplauso de una derecha incapaz de cumplir sus compromisos con el país. Pero, se dice, “no fue tanto”.

viernes, septiembre 01, 2006

El problema no es el informe

A pesar del nerviosismo, el problema político del país no se encuentra ubicado, ni tiene como referente, el informe de Vicente Fox ante el Congreso. Además, el informe presidencial debe ser entregado por escrito, según dice la Constitución. Lo que se llama “informe” es ahora un discurso --el de Fox-- que ha contenido pura basura en materia de sociología política y teoría económica y que no han valido la pena escuchar ni nadie se ha tomado la molestia de leer.
Lo que ocurra hoy en San Lázaro no será más que un reflejo de la situación política nacional, con énfasis en un hecho que ya es histórico: Fox llegó a ser presidente de la República como consecuencia de una larga cadena de luchas democráticas y de unas reformas electorales que fueron producto de tales luchas. Fox fue uno más de los que lucharon por la efectividad del sufragio pero traicionó todo ese movimiento que abarcó a las derechas y las izquierdas del país. Durante la reciente campaña electoral puso toda la fuerza de su cargo a favor de Calderón y, sobre todo, en contra de López Obrador para evitar que éste llegara a la Presidencial.
El retroceso del país ha llevado a una crisis y ésta se va a expresar en cuanto acontecimiento político tenga lugar a partir de ahora. Ninguna fuerza sabe exactamente lo que va a hacer si el Tribunal declara a Calderón como Presidente electo, pero todas las fuerzas tienen una posición respecto a este hecho probable, aunque no completamente seguro. Los legisladores del PRD no podrán dar la espalda a quienes representan y están repudiando la manipulación electoral que ha sufrido el país. Así que nadie puede sorprenderse o escandalizarse si tales legisladores repudian al jefe del Estado.
Será más trascendente la respuesta política anunciada por Calderón, quien ha afirmado que defenderá el dictado de “los mexicanos” contra las exigencias de “unos cuantos”. Ni los votantes del PAN son “los mexicanos” ni los votantes de la coalición son “unos cuantos”. Si así se ve la crisis en el PAN, con seguridad que ésta se va a recrudecer a cada suceso de la vida política nacional.