viernes, junio 23, 2006

Las ayudas a Calderón

Antes, el PRI financiaba sus campañas con recursos públicos y la intervención del todo el aparato del Estado. Pero “el cambio” estaba obligado a cambiar esto. Ya no es tan fácil sacar dinero de Pemex, como antes, pero Felipe Calderón ha recibido las mayores ayudas políticas abiertas, es decir, descaradas.
El PAN carece de líderes populares y por este motivo requiere de toda clase ayudas, la mayoría de las cuales se han dirigido a convencer a los votantes de continuar con la misma política económica, como dice Fox y repite el Consejo Coordinador Empresarial en costosos cuanto ilegales spots.
Acción Nacional y la Presidencia de la República no han encarado el proceso electoral como lo hacen los demócratas, sino como usufructuarios del poder. Parece mentira que Ernesto Zedillo –le envió a Labastida mil cien millones de pesos de Pemex--, haya hecho menos alardes de apoyo público a favor de su candidato que Vicente Fox.
Nadie recuerda al Consejo Coordinador Empresarial en campaña electoral abierta, es decir, descarada. También sabemos que sólo el PRI había cruzado toda clase de informaciones oficiales –hasta con número de casilla-- para hacer trabajo con los beneficiarios de los programas contra la pobreza.
Casi por todos lados se ha venido un tremendo apoyo oficial a Calderón, candidato de un partido que se dedicó durante toda su existencia a criticar eso mismo. Y todos los dardos van específicamente en contra de otro candidato: López Obrador.
Se dice que el poder corrompe, lo cual no es un axioma, pero ¿por qué tan pronto y por qué tan descaradamente?
Lo mejor será que a Calderón le ocurra lo que a Labastida, quien a pesar del apoyo oficial –en dinero--, perdió y, con ello, su partido abandonó el Poder Ejecutivo. Esa lección ayudaría a disuadir a los poderosos de cualquier partido del uso del aparato estatal en las campañas electorales.
P.D. No sé si las encuestas de María de las Heras estén bien o mal, pero hay que repudiar la afirmación de que expresan la militancia política de su esposo. Tal actitud machista de Felipe Calderón amerita una pública reprobación.

viernes, junio 09, 2006

Los factores electorales

El debate sobre lo que ocurrirá el 2 de julio parece un concurso de clarividentes. La mayoría de los factores electorales se atribuyen a los acontecimientos más recientes. Se dice, por ejemplo, que la denuncia del cuñado incómodo podría ser determinante, como hace poco se decía que lo iba a ser la campaña que ligaba a López Obrador con Chávez.
Los factores electorales tienen, sin embargo, más que ver con el fracaso del PAN en la Presidencia de la República, sus promesas incumplidas, el estancamiento económico y político del país, los tumbos presidenciales, el nepotismo y la vergüenza que muchos sienten de tener un presidente tan caprichoso, ignorante y necio.
Tales factores también están relacionados con el hecho de que el PRI carece de objeto. Antes, cuando era partido oficial, tenía el objeto del Estado. Ahora, el priismo es un medio de alcanzar sólo poder personal.
La izquierda, por su lado, es minoría, pero cuenta con una propuesta popular, elementalmente fraseada pero suficiente para llegar a millones de oídos receptivos que quisieran un cambio, algo que alejara a México del dogmatismo neoliberal que lo mantiene en el mediocre estancamiento sólo admirado por esa parte igualmente mediocre del empresariado nacional.
La situación política del país no permite la existencia de una mayoría absoluta, pero requiere sin duda de un liderazgo que convoque y rompa el equilibrio de tres fuerzas, el cual ha complicado cada lance emprendido por los poderes públicos.
La candidatura de López Obrador no tiene nada que ver con el mesianismo, por más que el estilo personal del abanderado perredista lleve a algunos a pensar de esa manera. No, el país no se encuentra en el trance de ser gobernado por un caudillo sino por un político y un partido que se atrevan a intentar aquellos cambios que pueden tener el apoyo popular suficiente para convertirse en el inicio de algo nuevo.
Si la derecha gobernante obtuviera en las urnas una segunda oportunidad, nada se habría logrado debido a que las propuestas reaccionarias no tienen el apoyo popular suficiente. Seguir caminando por nuevos lodazales no sería para México algo nuevo. Ya hemos tenido suficiente.
Con un cambio, la izquierda gobernaría sin mayoría pero con ciertas posibilidades de que sus propuestas contaran con suficiente apoyo popular para que los demás partidos tuvieran que apoyarlas o, por lo menos, dejarlas pasar.
Si unos han fracasado, les toca ahora a otros. Así suele funcionar la democracia occidental. Este sí que es un poderoso factor electoral.

viernes, junio 02, 2006

Los malos pasos de Fox

Vicente Fox equivocó la estrategia frente a Estados Unidos. Como buen distribuidor de la Coca-Cola y contumaz crítico de las tradiciones mexicanas de política exterior, supuso que su adicción por lo estadunidense y la fingida amistad de George Bush eran suficientes para resolver uno de los mayores problemas mundiales en materia de migración.
Su primer canciller –ex miembro del Partido Comunista Francés, ex asesor del gobierno sandinista, ex promotor del Frente Farabundo Martí y ex colaborador de Cárdenas, es decir, un completo tránsfuga al servicio de la derecha—pidió una “enchilada completa”: la amnistía a favor de los llamados indocumentados –quienes, para México, sí están documentados—y la aceptación anual de centenares de miles de trabajadores tras fronterizos. A cambio, Fox y Castañeda se lanzaron contra Cuba.
El problema de México en Estados Unidos es fuerte y grande. Uno de sus aspectos es la migración de mexicanos y centroamericanos. “Fronteras sin vigilancia”, aducen muchos políticos estadunidenses, incluyendo el mismo Bush. El pretexto del terrorismo apenas alcanza a hacer reír a propios y extraños: ningún terrorista de verdad se expone a que lo detenga la Border Patrol, pues ésos sí tienen visa.
Bush pide varias cosas: Guardia Nacional en la frontera –la cual es un ejército en toda forma—, duplicación de la Border, visas temporales bajo el sistema de cuota y de que el empleador se haga cargo del control de la estancia del empleado, además de la aceptación de una parte de “indocumentados” ya residentes, mediante multa y siempre que aprendan inglés, cuestión irrenunciable para evitar la desaparición del idioma más usado en el mundo entero.
Esto no satisface al Capitolio los senadores han votado a favor de un muro triple: frontera lejana, parece ser la consigna.
Fox no representa a México frente a Estados Unidos. Ha llevado, así, por malos pasos a su propio país.
En el debate sobre la migración, en Washington, Fox no cuenta. No puede realizar presión alguna debido a que los estadunidenses ya saben que el presidente mexicano no es capaz de criticar, ni con la menor insinuación, a su vecino. Quien no critica, quien no protesta, quien no levanta la voz en defensa de los derechos de los suyos, no vale nada.
¡Pobre México, tan cerca de Estados Unidos y con un presidente tan mediocre!