Las ayudas a Calderón
Antes, el PRI financiaba sus campañas con recursos públicos y la intervención del todo el aparato del Estado. Pero “el cambio” estaba obligado a cambiar esto. Ya no es tan fácil sacar dinero de Pemex, como antes, pero Felipe Calderón ha recibido las mayores ayudas políticas abiertas, es decir, descaradas.
El PAN carece de líderes populares y por este motivo requiere de toda clase ayudas, la mayoría de las cuales se han dirigido a convencer a los votantes de continuar con la misma política económica, como dice Fox y repite el Consejo Coordinador Empresarial en costosos cuanto ilegales spots.
Acción Nacional y la Presidencia de la República no han encarado el proceso electoral como lo hacen los demócratas, sino como usufructuarios del poder. Parece mentira que Ernesto Zedillo –le envió a Labastida mil cien millones de pesos de Pemex--, haya hecho menos alardes de apoyo público a favor de su candidato que Vicente Fox.
Nadie recuerda al Consejo Coordinador Empresarial en campaña electoral abierta, es decir, descarada. También sabemos que sólo el PRI había cruzado toda clase de informaciones oficiales –hasta con número de casilla-- para hacer trabajo con los beneficiarios de los programas contra la pobreza.
Casi por todos lados se ha venido un tremendo apoyo oficial a Calderón, candidato de un partido que se dedicó durante toda su existencia a criticar eso mismo. Y todos los dardos van específicamente en contra de otro candidato: López Obrador.
Se dice que el poder corrompe, lo cual no es un axioma, pero ¿por qué tan pronto y por qué tan descaradamente?
Lo mejor será que a Calderón le ocurra lo que a Labastida, quien a pesar del apoyo oficial –en dinero--, perdió y, con ello, su partido abandonó el Poder Ejecutivo. Esa lección ayudaría a disuadir a los poderosos de cualquier partido del uso del aparato estatal en las campañas electorales.
El PAN carece de líderes populares y por este motivo requiere de toda clase ayudas, la mayoría de las cuales se han dirigido a convencer a los votantes de continuar con la misma política económica, como dice Fox y repite el Consejo Coordinador Empresarial en costosos cuanto ilegales spots.
Acción Nacional y la Presidencia de la República no han encarado el proceso electoral como lo hacen los demócratas, sino como usufructuarios del poder. Parece mentira que Ernesto Zedillo –le envió a Labastida mil cien millones de pesos de Pemex--, haya hecho menos alardes de apoyo público a favor de su candidato que Vicente Fox.
Nadie recuerda al Consejo Coordinador Empresarial en campaña electoral abierta, es decir, descarada. También sabemos que sólo el PRI había cruzado toda clase de informaciones oficiales –hasta con número de casilla-- para hacer trabajo con los beneficiarios de los programas contra la pobreza.
Casi por todos lados se ha venido un tremendo apoyo oficial a Calderón, candidato de un partido que se dedicó durante toda su existencia a criticar eso mismo. Y todos los dardos van específicamente en contra de otro candidato: López Obrador.
Se dice que el poder corrompe, lo cual no es un axioma, pero ¿por qué tan pronto y por qué tan descaradamente?
Lo mejor será que a Calderón le ocurra lo que a Labastida, quien a pesar del apoyo oficial –en dinero--, perdió y, con ello, su partido abandonó el Poder Ejecutivo. Esa lección ayudaría a disuadir a los poderosos de cualquier partido del uso del aparato estatal en las campañas electorales.
P.D. No sé si las encuestas de María de las Heras estén bien o mal, pero hay que repudiar la afirmación de que expresan la militancia política de su esposo. Tal actitud machista de Felipe Calderón amerita una pública reprobación.