El “cuñado incómodo”
En un spot, Felipe Calderón dice que nos llevará “al futuro para que vivamos mejor”. Pero, como sabemos, nadie nos llevará al futuro sino el simple paso del tiempo. Así también, la inevitabilidad del futuro no asegura que entonces “vivamos mejor”.
Sin embargo, Calderón no aclara algo del presente. En lugar de preocuparse porque su cuñado no pagó impuestos el año pasado, después de haber tenido ingresos declarados por cerca de 700 millones –él había dicho que 900--, procede a defender al hermano de su esposa, de la misma manera que Vicente Fox ha defendido a los hijos de Martha Sahagún.
El síndrome de la defensa de los parientes parece ser una enfermedad en el panismo corriente. El “cuñado incómodo” --como le llamó López Obrador— resultó ser un empresario muy exitoso que no vende ladrillos sino conocimiento, es decir, aplicaciones de software, por lo que, para tener gastos por la misma cantidad que sus ingresos, él y sus compañeros de negocio tendrían que ganar millones de manera individual, pero no, tampoco, pues el tal cuñado gana 20 mil pesos al mes, según declara. ¿Dónde quedó la bolita o, mejor dicho, el ingreso gravable de ese enjambre empresarial? Según Calderón, en ninguna parte, ya que todo es una mentira.
La “amenaza para México” –AMLO, en el dicho de Calderón—se convirtió en una amenaza para la familia política del candidato del PAN y eso sí que calienta. Pero no, no tendría por que ser de esa manera si no hubiera algún grado de complicidad del propio Calderón, quien pudo haberse limitado a negar el tráfico de influencias insinuado por AMLO y dejar que su cuñado explique su situación fiscal. Mas no sólo Calderón afirma que el hermano de su esposa sí paga sus impuestos –cosa que no podrá comprobar, ya que es imposible negar el cero--, sino que todos los voceros oficiales del PAN se han descompuesto con una imposible defensa de la persona del “cuñado incómodo”.
De inmediato, y para confirmar algo de lo dicho sobre el asunto, Pemex y la CFE se apresuraron a enviar sendos escuetísimos comunicados de prensa afirmando que, cuando Calderón era secretario de Energía, no firmaron contrato alguno con el cuñadazo, pero éste –el señor Zavala—afirmó lo contrario en una entrevista de televisión.
Total, Calderón ya enredó a todo el PAN en sus asuntos familiares y pecuniarios, mientras el PAN se enredó –de cuerpo entero-- en una negativa total y furibunda.
Ya es hora de que este país empiece a cambiar. ¿No?
Sin embargo, Calderón no aclara algo del presente. En lugar de preocuparse porque su cuñado no pagó impuestos el año pasado, después de haber tenido ingresos declarados por cerca de 700 millones –él había dicho que 900--, procede a defender al hermano de su esposa, de la misma manera que Vicente Fox ha defendido a los hijos de Martha Sahagún.
El síndrome de la defensa de los parientes parece ser una enfermedad en el panismo corriente. El “cuñado incómodo” --como le llamó López Obrador— resultó ser un empresario muy exitoso que no vende ladrillos sino conocimiento, es decir, aplicaciones de software, por lo que, para tener gastos por la misma cantidad que sus ingresos, él y sus compañeros de negocio tendrían que ganar millones de manera individual, pero no, tampoco, pues el tal cuñado gana 20 mil pesos al mes, según declara. ¿Dónde quedó la bolita o, mejor dicho, el ingreso gravable de ese enjambre empresarial? Según Calderón, en ninguna parte, ya que todo es una mentira.
La “amenaza para México” –AMLO, en el dicho de Calderón—se convirtió en una amenaza para la familia política del candidato del PAN y eso sí que calienta. Pero no, no tendría por que ser de esa manera si no hubiera algún grado de complicidad del propio Calderón, quien pudo haberse limitado a negar el tráfico de influencias insinuado por AMLO y dejar que su cuñado explique su situación fiscal. Mas no sólo Calderón afirma que el hermano de su esposa sí paga sus impuestos –cosa que no podrá comprobar, ya que es imposible negar el cero--, sino que todos los voceros oficiales del PAN se han descompuesto con una imposible defensa de la persona del “cuñado incómodo”.
De inmediato, y para confirmar algo de lo dicho sobre el asunto, Pemex y la CFE se apresuraron a enviar sendos escuetísimos comunicados de prensa afirmando que, cuando Calderón era secretario de Energía, no firmaron contrato alguno con el cuñadazo, pero éste –el señor Zavala—afirmó lo contrario en una entrevista de televisión.
Total, Calderón ya enredó a todo el PAN en sus asuntos familiares y pecuniarios, mientras el PAN se enredó –de cuerpo entero-- en una negativa total y furibunda.
Ya es hora de que este país empiece a cambiar. ¿No?