viernes, abril 28, 2006

Del ataque personal al poder

No es raro que el ataque personal se vea como medio de acceso al poder. La persona del adversario ocupa el centro del debate cuando los partidos son débiles como centros de elaboración de propuestas o cuando coinciden en lo fundamental. Así, el reciente debate entre cuatro candidatos tuvo una buena dosis de ataque personal, descalificador, con el propósito de hacer dudar a los posibles votantes sobre la opción personal cuestionada.
En realidad, lo que está en juego no es la persona que ocupará la Presidencia de la República, como algo aislado, sino el proyecto que esa persona sostenga, los intereses que represente.
Quienes han protagonizado el debate político principal en los años recientes son dos políticos: el actual presidente, Vicente Fox, y Andrés Manuel López Obrador. Aún ahora, cuando los partidos están ya en campaña, ese debate sigue en el centro de la lucha política, es decir, por el poder.
El perredista sostiene que la alternativa consiste en escoger entre el continuismo de la política económica, vigente desde hace más de 20 años, y un cambio que deje atrás la inhabilitación del Estado como promotor del desarrollo. Son dos programas diferentes, encarnados por ahora en algunas personas pero que reflejan una larga discusión y, sobre todo, una larga práctica por lo que hace a la renuncia de las responsabilidades sociales y económicas del Estado mexicano.
Las plataformas expuestas en el debate del miércoles pasado no son diferentes sino que se encuentran en la misma línea de continuismo. Por esto, el ataque personal tuvo un peso grande.
Se habló de empleo pero no se tocó la inversión, ni siquiera la pública. Se habló de desarrollo social pero no se debatió sobre los salarios. Se abordó el tema de la política laboral pero nadie presentó una vía de democracia para los sindicatos ni se criticó el anacrónico sistema de justicia laboral. En fin, los cuatro candidatos parecían muy conformes con el patrón de distribución del ingreso, el cual es ya parte de una estructura que impide el crecimiento económico del país.

viernes, abril 21, 2006

Vergüenza para la Cámara

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha admitido la solicitud del Congreso de la Unión para investigar el resonante caso del gobernador de Puebla, Mario Marín. Los ministros han resuelto el asunto con apego a uno de sus mandatos constitucionales, ya que se trata de un asunto escandaloso que ha lesionado a la nación.
Si la Corte hubiera dicho no a la solicitud del Congreso, el mensaje habría sido de desprecio al sentimiento popular de que el mandatario poblano se ha comportado como no deben hacerlo los gobernantes en ningún caso, es decir, con abuso de poder y graves lesiones a las instituciones republicanas. Mas, por fortuna, el buen criterio predominó entre los seis ministros que dijeron sí.
La resolución de la Corte deja mal a la Cámara de Diputados, en donde se presentó una denuncia para abrir un juicio político al gobernador de Puebla, sin que hasta ahora se haya dado el menor paso tendiente a abrir el procedimiento constitucional.
El juicio político es una institución democrática para destituir a los altos funcionarios de la Federación que violan la Carta Magna o que, en el ejercicio del poder, realizan actos u omisiones en contra de los intereses públicos y del buen despacho de los asuntos a su cargo.
Durante el siglo XX no hubo juicios políticos, los cuales sólo los hacía, a solas, el presidente de la República. Después de que el PRI perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados, en 1997, se han hecho varios intentos de abrir juicios políticos –uno de ellos contra Roberto Madrazo, a la sazón gobernador de Tabasco--, pero ninguno ha tenido el menor éxito.
Hoy, cuando la Corte admite investigar el caso de Mario Marín, la Cámara de Diputados se muestra –como antes—anacrónica e incapaz de hacer valer la Constitución del país. La mayoría de ministros que decidió enfrentar el asunto con valentía contrasta con la mayoría de diputados que muestran lo contrario, es decir, cobardía y sujeción al estado de impunidad en el que se encuentran los gobernantes sátrapas que persisten en este sufrido país.

viernes, abril 14, 2006

Esto apesta

Felipe Calderón ha dicho que el PRD tiene la culpa de la réplica desconsiderada que hace su partido (el PAN) a Elena Poniatowska, ya que –dice—aquél fue el que puso primero a la escritora en los spots.
Entendemos que, según Calderón, quien haga uso de sus derechos se expone a que su imagen y voz se usen en un contexto de réplica calumniosa, especialmente para decir que López Obrador es un “peligro para México”.
Ya había pasado la guerra fría, en la que el peligro del comunismo era letra sagrada y de curso legal contra todos aquellos que querían cambiar algo, cuando el PAN y Felipe Calderón nos prescriben, otra vez, la misma medicina: si AMLO es el “peligro”, Calderón y Madrazo podrían ser lo contrario: una bendición.
El asunto apesta porque el pacto político para hacer valer el voto no incluyó nunca campañas electorales basadas en ataques calumniosos contra el otro. Ahora, la cuestión no consiste en por quien votar sino en contra de quien hacerlo.
Lo que al principio parecía pobreza de campaña –los spots de Calderón y de Madrazo—se ha convertido en una coalición apenas disimulada que consiste en impedir que Andrés Manuel se convierta en presidente de la República. Y la pestilencia viene de los métodos para lograr este propósito, ya que es de todos conocido que el ritmo de crecimiento de la deuda del DF disminuyó muchísimo con AMLO y la deuda en sí fue votada por el PAN en el Congreso; también es de sobra conocido que las pensiones de adultos mayores en el DF se sufragan con recursos fiscales y no con empréstitos, pues además existe una ley que las hace obligatorias.
Por lo demás, Bejarano está sujeto a un proceso penal y Ponce está en la cárcel. ¿Cuántos responsables de los amigos de Fox han sido siquiera indiciados por la PGR? Aquí tenemos una situación curiosa, por no decir chistosa: el “peligro” para México viene de quien ha visto a dos de sus anteriores colaboradores en la cárcel, pero la bendición es aquel (PAN) que ha encubierto todo lo relacionado con el mayor sistema ilícito de financiamiento electoral privado de la historia de México.Y, ya que se trata de recuerdos, ¿acaso no era Calderón presidente del PAN cuando las bancadas de ese partido votaron a favor de la legalización del Fobaproa, el mayor atraco a los bolsillos del pueblo mexicano? Digo, nomás es un recuerdo.

viernes, abril 07, 2006

La Corte calló a Fox

Las ironías de la temporada electoral enseñan algo nuevo cada día. López Obrador exigió al presidente Vicente Fox durante muchas semanas que se abstuviera de realizar actos de campaña. No logró nada: cada vez que AMLO le respondía, Fox arreciaba sus espots en radio y TV.
La Cámara recurrió a la Suprema Corte debido a que el presidente de la República estaba violando la ley con sus espots. Así, la Corte dictó la suspensión de los mensajes espoteros de un presidente espotero bajo una democracia espotera.
No obstante, Vicente Fox ha proseguido con sus discursos en contra de López Obrador, mientras éste ha declarado una tregua en su exigencia de que el presidente le pare. Es evidente que al candidato perredista no le conviene una confrontación personal con Fox, pero a éste sí le conviene intervenir en la campaña en contra de AMLO pues ésa es la mejor forma de ayudar a Calderón.
La propaganda sucia del PAN y el PRI venía como si nada avanzando, bajo la lejana observación del IFE, cuando el Tribunal Electoral le dijo a los consejeros electorales que sí pueden tomar medidas para impedir la violación de la ley, como en efecto se ha venido violando con los espots de los adversarios de Andrés Manuel. Así, el candidato victimado no logró nada con sus discursos y tuvo que intervenir un tribunal.
Hasta ahora, los tribunales se han portado a la altura en la aplicación de la ley, pero los violadores de las reglas son el presidente de la República, el PAN y el PRI, incluyendo a sus respectivos candidatos, además del IFE por no haber querido hacer nada.
No hay diálogo político en México en este momento. Los adversarios de AMLO no se miden y parecen estar dispuestos a toda clase de maniobras sucias. Así vamos a seguir.Y, para colmo de ironías, el PAN presentó en octubre pasado un proyecto que es la copia fiel de una ley promulgada en otro país. Lo chistoso es que ese país es Venezuela y el jefe de Estado que la firmó es Hugo Chávez. Quienes acusan a AMLO de ser igual que el presidente venezolano son quienes plagian a éste, o sea, reciben línea legislativa. ¿Hará el PRD un espot para presentar las pruebas de las ligas del PAN con Chávez? No, no creo que lo haga, pero sería muy, pues a fin de cuentas, los panistas no le han probado nada a los perredistas en cuanto a sus supuestas ligas con Venezuela, pero la prueba documental del chavismo panista está en el Diario de los Debates.

Homenaje a Arnoldo Martínez Verdugo

Intervención de Pablo Gómez
en el homenaje a Arnoldo Martínez Verdugo.
No tengo duda alguna que Arnoldo Martínez Verdugo es el iniciador de dos cambios esenciales en la izquierda mexicana: la lucha por la democracia política y la lucha por la unidad de la izquierda mexicana. En homenajes anteriores me he referido a estos dos grandes aportes de Arnoldo, los cuales no se limitan a las filas de las izquierdas de México sino que han tenido importancia en la vida política del país.

Pero Arnoldo es también uno de los principales críticos mexicanos del socialismo de Estado desde la posición socialista.

Arnoldo inició su militancia política en un partido estalinista, como lo eran entonces los partidos comunistas del mundo entero. Cuando, hace 60 años, Arnoldo ingresó en el Partido Comunista Mexicano, se inscribió en el movimiento político más universal, por su extensión mundial, de la historia de la humanidad: el comunismo. La II guerra mundial había terminado con el triunfo de los aliados y la Unión Soviética se alzaba con una victoria. Varios países de Europa central estaban siendo llevados por el camino soviético. Poco después, triunfaría la revolución en China y el Partido Comunista pasaría a gobernar al país más grande del mundo.

Arnoldo estuvo en la URSS, donde hizo estudios de la ideología dominante en ese país y en el movimiento comunista internacional. Cuando volvió de la Unión Soviética, Arnoldo intensificó su papel dentro del Partido Comunista Mexicano. Cuando se produjo en la URSS el cambio de línea política, tras la muerte de Stalin, el PCM se encontraba en la fase terminal de una prolongada crisis; era un partido débil, pequeño y sujeto a la represión contra sus militantes que actuaban en el seno de los movimientos emergentes de aquellos años.

El cambio de orientación política en la URSS y aquella crisis en el PCM hicieron inevitable en estallido de un movimiento interno en aquel partido que terminó en un cambio drástico de la dirección. En el XIII Congreso extraordinario del Partido Comunista Mexicano, en el año de 1960, se cambió a las dos terceras partes de la dirección y se inició la elaboración de una nueva política, acentuadamente oposicionista tras las represiones a varios movimientos sociales, especialmente a los maestros y a los ferrocarrileros. Las cárceles del país estaban llenas de presos políticos.

La política de Jrushov, la llamada desestalinización con la consiguiente crítica de la represión política en la URSS y otros países socialistas, el inicio de la política de coexistencia pacífica entre el socialismo y el capitalismo, la revolución colonial, el triunfo de la revolución cubana y otros acontecimientos trascendentales en la situación del mundo, abrieron la perspectiva, el análisis y la actuación del Partido dirigido por Arnoldo, el cual buscaba su reconocimiento como fuerza política nacional.

No era fácil entonces luchar contra el viejo dogmatismo estalinista, contra una fuerte ideología estatista y antidemocrática, contra un doctrinarismo que se basaba en los éxitos soviéticos y del movimiento comunista internacional. Arnoldo entendió que los cambios en el mundo eran señal de la necesidad de cambiar la ideología, de buscar nuevos horizontes teóricos, los cuales estaban ya presentes en Europa occidental, pero México estaba bastante lejos de Europa.

Acometer la crítica del socialismo de Estado no era una tarea fácil en un país son una tradición marxista poderosa, en el cual tenía fuerza el lombardismo, mucho más allá del débil partido de Lombardo, exacerbadamente pro soviético y estalinista, pronunciadamente oportunista y entreguista en la política interna, pero antiimperialista.

La crítica de la política de Lombardo no era suficiente para crear una base de crítica al socialismo de Estado, aunque era un punto de partida. Cuando, en 1964, Jrushov es destituido en la Unión Soviética, se empieza a producir un cambio en la política de ese país y un alejamiento de Arnoldo de las posiciones soviéticas. Ya antes, se había producido el llamado cisma en el movimiento comunista internacional con el rompimiento de China con la URSS, en el cual Arnoldo había asumido la crítica de la política china.

Como todos los partidos comunistas del continente, el PCM se encontraba entre tres polos de atracción: la Unión Soviética, China y Cuba. Quizá paulatinamente, Arnoldo y varios de sus compañeros de la dirección del Partido Comunista Mexicano comprendieron que el camino no estaba en el alineamiento con alguno sino en la elaboración de un camino de independencia política y de libertad en la elaboración política y programática.

Qué difícil debió ser para un pequeño grupo político, cuya raíz histórica provenía del estalinismo, del prosovietismo, del dogmatismo, emprender el camino de su independencia de pensamiento y acción. La reincorporación de Valentín Campa al PCM, quien había sido víctima de una purga estalinista, junto con Hernán Laborde, en 1940, fraguada sin duda desde el exterior, es decir, desde Moscú, ayudó a la dirección encabezada por Arnoldo a emprender ese nuevo camino.

En ocasión de la conferencia de partidos comunistas de América Latina, celebrada en La Habana, Arnoldo propuso que una comisión viajara a Moscú y a Pekín para proponer a los partidos comunistas de la URSS y China un acuerdo de acercamiento y suspensión de la polémica pública, que ya había promovido la división de varios partidos comunistas latinoamericanos. Arnoldo formó parte de esa comisión, la cual fue encabezada por Carlos Rafael Rodríguez, dirigente comunista histórico de Cuba. Sin embargo, como era de esperarse, Mao Tse Dong rechazó el ofrecimiento. Sin embargo, se había expresado una política de no alineamiento de parte de Arnoldo y del partido de éste que, más tarde seguiría desarrollándose.

No estamos hablando de un rompimiento brusco, sino de un proceso paulatino hacia el pensamiento crítico y la independencia.

Cuando en México se desarrollaba el gran movimiento de masas por la democracia de 1968, la Unión Soviética y casi todos los países del Pacto de Varsovia derrocaron por la fuerza al gobierno de Checoslovaquia, el cual intentaba una revisión crítica profunda del socialismo y había abierto un camino hacia la democracia política.

La misma noche en que se conoció en México la invasión de Checoslovaquia, el secretariado del Partido Comunista Mexicano envió a los partidos comunistas de los países del Pacto de Varsovia que habían tomado parte en la invasión un telegrama, en el cual se exigía la inmediata desocupación del territorio de ese país y el respeto a su gobierno. Casi ningún diario mexicano reportó la noticia del rechazo del PCM, aunque apareció en primera plana del diario El Día. Este fue un acto de independencia de aquel partido y un momento de definición, la cual se mantendría durante los años siguientes de la existencia del Partido Comunista Mexicano y del liderazgo que Arnoldo ejerció hasta la desaparición voluntaria de este partido y el inicio del largo proceso de unificación de la izquierda de nuestro país.

Los principios enarbolados por Arnoldo y sus compañeros fueron los de autodeterminación de los pueblos e independencia de los Estados. Eran estos principios por completo consistentes con una visión socialista y al mismo tiempo con una posición internacionalista. El sometimiento de pueblos y países no es un postulado del socialismo sino del estatismo, del hegemonismo. Este debate duró años en el movimiento comunista internacional, se reeditó con motivo de la invasión soviética en Afganistán, frente a la cual, la dirección del PCM asumió una posición de crítica profunda.

Mas no se trataba sólo del rechazo del intervencionismo soviético sino también de la crítica del socialismo de Estado, antidemocrático, donde se encontraba la base de la política soviética. El socialismo es un camino hacia la emancipación de la humanidad, en el que el Estado debe replegarse de manera sistemática para dejar el paso a la asociación libre de los productores y a la superación de todo aquello que significa opresión y ausencia de libertad. La conversión del Estado en el gran propietario y patrono no es una vía de emancipación humana, sino una forma de convertir el poder político revolucionario en un factor contrario a la revolución, en un instrumento de opresión en manos de una casta burocrática enteramente desprendida del resto de la sociedad, es decir, en una nueva clase dominante.

Hoy es fácil decir todo esto, desde una visión de izquierda, pues la realidad ha sido demasiado elocuente, pero Arnoldo se percató de ello, desde una posición de dirigente principal de un partido comunista y –lo más difícil—actuó en consecuencia.

Sin embargo, hoy tenemos una tarea aún más difícil que aquella que acometió Arnoldo junto a sus compañeros en el PCM y años posteriores. El programa socialista se ha vuelto algo así como frases sueltas. Partidos de izquierda completos se han vuelto francamente capitalistas y no surge un nuevo movimiento socialista en el mundo. El fracaso del socialismo ha sido demasiado grande y demasiado fuerte. Sin embargo, la mejor idea de la humanidad, la idea de que es posible la emancipación humana, la eliminación completa del estado de la opresión, la conquista de la libertad, sigue siendo, hoy, la mejor idea y no puede, por tanto, olvidarse como si hubiera sido una moda de un momento de la historia.
Arnoldo Martínez Verdugo nos enseñó el camino hacia el pensamiento crítico, es decir, no detenerse frente a ningún poder establecido ni ante prejuicio o dogma alguno. Seguir por ese camino es tarea actual y manera de hacer un homenaje a este hombre singular de la izquierda mexicana.