viernes, marzo 31, 2006

Mentiras electorales

Una mentira mil veces repetida es creíble, según el nazi Goebbels (ministro de Propaganda de Hitler durante doce años), pero también es el postulado del candidato del PAN, según se desprende de sus acometidas discursivas, con spots y sin ellos.
Dentro de las muchas mentiras del candidato panista destacan dos: que el presidente de Venezuela apoya a López Obrador y que los segundos pisos capitalinos fueron financiados con deuda pública.
No existe el menor elemento de conexión entre Hugo Chávez y Andrés Manuel ni conocemos actividades políticas internas de las llamadas células bolivarianas a favor del PRD. Las autorizaciones de deuda han sido principalmente para comprar trenes del Metro y realizar mantenimiento mayor, las cuales fueron votadas a favor por la bancada panista en el Congreso.
La mentira viene de una necesidad concreta. En la lucha política nadie miente por simple mitomanía. Las mentiras de Felipe Calderón surgen de la necesidad de desprestigiar al puntero de las encuestas, López Obrador, como si tal desprestigio funcionara para ese segmento mayoritario del que nos hablan las encuestas.
El IFE --observador de las campañas electorales-- no aplica la ley contra los spots que llenan de insultos y difamaciones al candidato perredista, lo cual convierte la norma en letra muerta y permite la mentira como forma del quehacer político.
Mas la reiteración de la práctica mendaz puede también crear una coraza que proteja a la víctima de la mentira, ya que si ésta se repite sin la menor comprobación y sin combinarse siquiera con exhortos y propuestas propias, dejará la campaña de Calderón dentro de la ciénega de la acción contraria: los nazis, en cambio, mentían y convocaban al mismo tiempo.
Lo más trascendente, sin embargo, es que el método de la mentira es antidemocrático. La libertad de sufragio, la soberanía popular y los derechos políticos no pueden fincarse en actitudes mendaces, en debates llenos de mentiras, en falsificaciones de la realidad, en difamaciones. Quien así actúa, es decir, Felipe Calderón, atenta contra las libertades democráticas y se pone en el nivel de quienes, en el pasado, desde el poder, mentían al inventar, frente a cada lucha popular, una conspiración subversiva. Mutatis mutandis, lo que hacen el PAN y su candidato recuerda la práctica nazi en la vieja Alemania: repetir mil veces una mentira.

viernes, marzo 24, 2006

En el centro de la lucha política

López Obrador se ha ubicado en el centro de la lucha política del país. Esto se deriva de dos elementos ciertos: es el puntero de todas las encuestas y es el candidato opositor. Sin embargo, el partido del gobierno, el PAN, y el de la oposición de mentiritas, el PRI, responden a este hecho con propaganda sucia: todo contra Andrés Manuel.
Millones de pesos se gastan a diario en propaganda contra el candidato perredista. El mayor esfuerzo publicitario de las campañas de Madrazo y Calderón se concentran en una lucha en contra, mientras las débiles propuestas panistas y priistas se diluyen en el griterío contra el candidato opositor. Por eso les queda bien aquello de chachalacas.
El PRI y el PAN no aprendieron la lección del desafuero contra López Obrador. Hoy, como entonces, se unen en una especie de cruzada: pacto ideológico con verdaderos motivos de rapiña. Un senador panista dijo en la televisión que Hugo Chávez y Andrés Manuel son “almas gemelas” y otro senador priista repitió casi exactamente lo mismo. El presidente venezolano no tiene nada que ver en las elecciones mexicanas ni podría, pero los opositores de la oposición –PAN y PRI—buscan con desesperación y una buena dosis de ridículo cualquier suceso, por menor que sea, para aplicar sus dineros en publicidad pagada en contra.
Acusa el PAN a Andrés Manuel de querer callar al Presidente de la República, lo que –dicen—exhibe una actitud autoritaria. Olvidan que Fox intentó callar a Zedillo –Zedillín, le decía, en alusión al payaso Cepillín—y logró bastante más de lo que ha hecho López Obrador. Pero no, no es el candidato opositor quien ha callado a Vicente Fox, sino la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual mandó retirar los ilegales spots presidenciales.
En el centro de la lucha política se ubica la oposición como expresión del fracaso de la derecha gubernamental que logró, antes, desplazar al PRI de la Presidencia de la República. El país sigue insatisfecho y una gran parte del mismo sigue buscando algo verdaderamente nuevo y mejor. Esto es lo que le da fuerza a Andrés Manuel, lo cual no se puede contrarrestar con campañas en su contra.

viernes, marzo 17, 2006

Campañas negativas

¿Funcionan las campañas negativas? Depende. A Vicente Fox le funcionó la suya. Cuando el PRI tenía que irse de la Presidencia, Fox era el principal líder opositor y su singularización, así como el lenguaje agresivo (“a mi se me puede quitar lo majadero pero a los priistas no se les puede quitar lo corruptos”, le dijo a Labastida en un debate), le ayudaron a obtener la victoria.
Ahora, la situación política ha cambiado. El principal líder opositor es López Obrador pero los agresivos son el candidato oficialista, Calderón, y el que no es figura opositora aunque diga estar en la oposición, Madrazo. La agresividad es contra el opositor y la campaña negativa no puede funcionar cuando los dos (el panista y el priista) tienen el objetivo común de derrotar al perredista.
Una campaña en contra funciona muy bien cuando el objetivo popular es remover del poder a un partido por su mal desempeño pero, cuando se trata de detener a un opositor, la campaña negativa tiene que ser más negativa aún, es decir, tiene que presentarse al opositor como una especie de diablo… o de lobo que, se dice, que puede llegar en cualquier momento a comerse a las ovejas.
El nivel de negatividad que se necesita para detener a un opositor que denuncia el estado de cosas y propone cambiar la política es demasiado alto y, por tanto, es muy difícil sostenerlo de manera congruente, es decir, sin hacer daño al candidato propio. El aspirante del PAN critica los programas de gobierno de la ciudad de México, donde López Obrador tiene su mayor porcentaje electoral, lo que significa un suicidio. Madrazo reta a debatir a quien considera que no puede ganarle una elección. Estas contradicciones y otras muchas son producto de campañas negativas inviables.
Una campaña negativa exitosa sólo se podría hacer con un programa de grandes cambios, lo cual es imposible para Calderón y para Madrazo, quienes representan la continuidad. Así, la negatividad actual se muestra como expresión de miedo a que las cosas cambien, lo cual invita a quienes desean un cambio a apoyar al candidato-lobo. Si Madrazo dice “cuidado, ahí viene el lobo”, mucha gente querrá que el lobo llegue. Si esto lo dice también Salinas, más gente se unirá a Andrés Manuel.Por más que el PRI y el PAN –con la ayuda de Fox—se lancen de manera negativa contra López Obrador, lo único que lograrán, por lo ya visto, es persuadir a mucha gente de que el perredista será el próximo presidente.

viernes, marzo 10, 2006

Las otras campañas

Marcos, el líder principal del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, quien recorre el país con el lema de la otra campaña; está haciendo lo que tenía que hacer: convocar a los mexicanos a sumarse a su causa. Pero no es el único. Otros realizan también otra campaña. En realidad, existen varias otras campañas.
Carlos Slim, el hombre más rico de América Latina, se encuentra en campaña, es decir, es un candidato sin registro. Organizó su otra campaña con un programa denominado de Chapultepec, que no es otra cosa que generalidades susceptibles de ser firmadas casi por cualquiera que no quiera definirse frente a los temas más fuertes, es decir, él es un candidato ideal. Además, Slim compra lapsos en la televisión para promoverse a sí mismo como candidato sin registro.
Hay otro precandidato sin registro, el doctor Simi, quien promueve un programa contra la corrupción, pero que promete combatir a los partidos como medio de alcanzar la democracia. Simi dice que el gasto electoral sólo debe consistir en aportaciones privadas, es decir, quien tenga más dinero será presidente de la República.
Por fin llegamos al cuarto candidato sin registro, Vicente Fox. Con todo el tiempo oficial y fiscal en radio y televisión, él se dedicó durante algún tiempo a promoverse a sí mismo, pero en violación de la ley, hasta que la Suprema Corte ordenó suspender los spots, después de que la Cámara de Diputados interpusiera una controversia constitucional por violación de normas federales. El señor Fox, como candidato sin registro, no aspira a tener votos sino que tiene un candidato propio. Como él mismo lo dijo en entrevista radiofónica: no voy –afirmó—a apoyar a mi candidato abiertamente.
Los cuatro candidatos sin registro seguirán sus giras y sus spots publicitarios –bueno, excepto Marcos que carece de poder y dinero para eso de los spots--. Vamos a seguir observando las campañas sin registro. Pero la gente, al final, tendrá que votar por alguno de los cinco candidatos con registro y optar por alguno de los cinco programas registrados. ¿Para qué las otras cuatro otras campañas? Bueno, cada candidato sin registro tiene objetivos diferentes, pero quien más destaca es Fox, quien busca llevar votos a su candidato --ese sí registrado—que es Felipe Calderón. Pero lo que no ha pensado Fox es que si la mayoría de los electores no quiere continuar con la política foxista –herencia directa de la zedillista—tendrá que votar por un candidato de la oposición. Y ¿quién es el principal líder opositor? Dígalo usted y vote.