Torneo de puerilidades
Las relaciones diplomáticas entre los estados no suelen definirse a partir de las expresiones esporádicas que realizan sus respectivos jefes de gobierno. Llevar tales relaciones al plano personal no corresponde a una política exterior de Estado.
Sin embargo, el presidente Vicente Fox ha considerado que una expresión del presidente Hugo Chávez –“cachorro del imperio”—es suficiente para retirar embajadores y abrir una crisis diplomática a partir de que Venezuela no admite ofrecer disculpas a México. Es del todo desusado en las relaciones internacionales que un gobierno pida disculpas a otro debido a alguna expresión verbal. Las disculpas tienen sentido cuando se produce un acto de agresión física, un allanamiento territorial o algo por el estilo.
El pedimento de disculpas, presentado por el gobierno de México al de Venezuela, no podía tener más que una respuesta negativa. Nadie puede creer que la cancillería mexicana supusiera que Chávez o el embajador de Venezuela iban a ofrecer “disculpas”, pues más que éstas sería pedir perdón, ya que lo dicho estaba dicho. Ese mismo presidente de Venezuela se refiere a George Bush como “genocida” y éste no le responde con alguna exigencia.
Por su lado, Hugo Chávez convoca una manifestación en Caracas para responder a la actitud del presidente mexicano y responde con otra puerilidad, al decir que Vicente Fox había empezado primero.
No puede admitirse que las relaciones internacionales de México se basen, ahora, en incidentes menores, que tienen que ver con estilos personalísimos de jefes de gobierno. La política exterior de nuestro país tiene que basarse en razones de Estado y en un interés fundamental de colaboración y solidaridad internacionales. Pero, cuando Vicente Fox asume la defensa del proyecto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas y, al mismo tiempo, le dice al presidente de Argentina cómo debe defender mejor los intereses de su propio pueblo, ya estamos en dos planos diferentes, pues lo que predomina en la parte mexicana es la completa incomprensión del punto de vista del otro y una actitud magistral que no corresponde al jefe de Estado de México.
Hugo Chávez se encuentra a la defensiva frente al gobierno de Estados Unidos, el cual alienta a la oposición interna, y se lanza al mismo tiempo contra Vicente Fox, lo cual es un error de política internacional. Ese tipo de errores son propios de un mandatario como Chávez que suele asumir actitudes poco pensadas. Mas el presidente mexicano, quien es hostil a la política de Chávez, aprovecha un calificativo del venezolano para manifestar esa hostilidad y llevar las cosas a un incidente diplomático escandaloso.
Juego de errores con gestos pueriles.
En este marco, el PAN se lanza contra el PRD y López Obrador acusándoles de ser “chavistas”, lo que no puede ser demostrado, ya que ni siquiera existen relaciones formales entre este partido y el gobierno de Venezuela o el partido de Hugo Chávez. En cambio, el PAN está muy unido al vetusto partido COPEI, dizque socialcristiano, el cual, junto con el dizque socialdemócrata del ex presidente Pérez, administró muy mal la renta petrolera venezolana y fomentó una brutal estratificación social que llevó finalmente a Chávez al poder. La crisis política de Venezuela no la provocó el coronel Hugo Chávez sino que éste la aprovechó. Quienes llevaron a ese país por el camino de la corrupción y el desastre social fueron los políticos que dominaron durante décadas la tierra de Bolívar.La acusación del PAN no es pueril, pero sí completamente falsa.
Sin embargo, el presidente Vicente Fox ha considerado que una expresión del presidente Hugo Chávez –“cachorro del imperio”—es suficiente para retirar embajadores y abrir una crisis diplomática a partir de que Venezuela no admite ofrecer disculpas a México. Es del todo desusado en las relaciones internacionales que un gobierno pida disculpas a otro debido a alguna expresión verbal. Las disculpas tienen sentido cuando se produce un acto de agresión física, un allanamiento territorial o algo por el estilo.
El pedimento de disculpas, presentado por el gobierno de México al de Venezuela, no podía tener más que una respuesta negativa. Nadie puede creer que la cancillería mexicana supusiera que Chávez o el embajador de Venezuela iban a ofrecer “disculpas”, pues más que éstas sería pedir perdón, ya que lo dicho estaba dicho. Ese mismo presidente de Venezuela se refiere a George Bush como “genocida” y éste no le responde con alguna exigencia.
Por su lado, Hugo Chávez convoca una manifestación en Caracas para responder a la actitud del presidente mexicano y responde con otra puerilidad, al decir que Vicente Fox había empezado primero.
No puede admitirse que las relaciones internacionales de México se basen, ahora, en incidentes menores, que tienen que ver con estilos personalísimos de jefes de gobierno. La política exterior de nuestro país tiene que basarse en razones de Estado y en un interés fundamental de colaboración y solidaridad internacionales. Pero, cuando Vicente Fox asume la defensa del proyecto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas y, al mismo tiempo, le dice al presidente de Argentina cómo debe defender mejor los intereses de su propio pueblo, ya estamos en dos planos diferentes, pues lo que predomina en la parte mexicana es la completa incomprensión del punto de vista del otro y una actitud magistral que no corresponde al jefe de Estado de México.
Hugo Chávez se encuentra a la defensiva frente al gobierno de Estados Unidos, el cual alienta a la oposición interna, y se lanza al mismo tiempo contra Vicente Fox, lo cual es un error de política internacional. Ese tipo de errores son propios de un mandatario como Chávez que suele asumir actitudes poco pensadas. Mas el presidente mexicano, quien es hostil a la política de Chávez, aprovecha un calificativo del venezolano para manifestar esa hostilidad y llevar las cosas a un incidente diplomático escandaloso.
Juego de errores con gestos pueriles.
En este marco, el PAN se lanza contra el PRD y López Obrador acusándoles de ser “chavistas”, lo que no puede ser demostrado, ya que ni siquiera existen relaciones formales entre este partido y el gobierno de Venezuela o el partido de Hugo Chávez. En cambio, el PAN está muy unido al vetusto partido COPEI, dizque socialcristiano, el cual, junto con el dizque socialdemócrata del ex presidente Pérez, administró muy mal la renta petrolera venezolana y fomentó una brutal estratificación social que llevó finalmente a Chávez al poder. La crisis política de Venezuela no la provocó el coronel Hugo Chávez sino que éste la aprovechó. Quienes llevaron a ese país por el camino de la corrupción y el desastre social fueron los políticos que dominaron durante décadas la tierra de Bolívar.La acusación del PAN no es pueril, pero sí completamente falsa.