sábado, noviembre 26, 2005

Torneo de puerilidades

Las relaciones diplomáticas entre los estados no suelen definirse a partir de las expresiones esporádicas que realizan sus respectivos jefes de gobierno. Llevar tales relaciones al plano personal no corresponde a una política exterior de Estado.
Sin embargo, el presidente Vicente Fox ha considerado que una expresión del presidente Hugo Chávez –“cachorro del imperio”—es suficiente para retirar embajadores y abrir una crisis diplomática a partir de que Venezuela no admite ofrecer disculpas a México. Es del todo desusado en las relaciones internacionales que un gobierno pida disculpas a otro debido a alguna expresión verbal. Las disculpas tienen sentido cuando se produce un acto de agresión física, un allanamiento territorial o algo por el estilo.
El pedimento de disculpas, presentado por el gobierno de México al de Venezuela, no podía tener más que una respuesta negativa. Nadie puede creer que la cancillería mexicana supusiera que Chávez o el embajador de Venezuela iban a ofrecer “disculpas”, pues más que éstas sería pedir perdón, ya que lo dicho estaba dicho. Ese mismo presidente de Venezuela se refiere a George Bush como “genocida” y éste no le responde con alguna exigencia.
Por su lado, Hugo Chávez convoca una manifestación en Caracas para responder a la actitud del presidente mexicano y responde con otra puerilidad, al decir que Vicente Fox había empezado primero.
No puede admitirse que las relaciones internacionales de México se basen, ahora, en incidentes menores, que tienen que ver con estilos personalísimos de jefes de gobierno. La política exterior de nuestro país tiene que basarse en razones de Estado y en un interés fundamental de colaboración y solidaridad internacionales. Pero, cuando Vicente Fox asume la defensa del proyecto del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas y, al mismo tiempo, le dice al presidente de Argentina cómo debe defender mejor los intereses de su propio pueblo, ya estamos en dos planos diferentes, pues lo que predomina en la parte mexicana es la completa incomprensión del punto de vista del otro y una actitud magistral que no corresponde al jefe de Estado de México.
Hugo Chávez se encuentra a la defensiva frente al gobierno de Estados Unidos, el cual alienta a la oposición interna, y se lanza al mismo tiempo contra Vicente Fox, lo cual es un error de política internacional. Ese tipo de errores son propios de un mandatario como Chávez que suele asumir actitudes poco pensadas. Mas el presidente mexicano, quien es hostil a la política de Chávez, aprovecha un calificativo del venezolano para manifestar esa hostilidad y llevar las cosas a un incidente diplomático escandaloso.
Juego de errores con gestos pueriles.
En este marco, el PAN se lanza contra el PRD y López Obrador acusándoles de ser “chavistas”, lo que no puede ser demostrado, ya que ni siquiera existen relaciones formales entre este partido y el gobierno de Venezuela o el partido de Hugo Chávez. En cambio, el PAN está muy unido al vetusto partido COPEI, dizque socialcristiano, el cual, junto con el dizque socialdemócrata del ex presidente Pérez, administró muy mal la renta petrolera venezolana y fomentó una brutal estratificación social que llevó finalmente a Chávez al poder. La crisis política de Venezuela no la provocó el coronel Hugo Chávez sino que éste la aprovechó. Quienes llevaron a ese país por el camino de la corrupción y el desastre social fueron los políticos que dominaron durante décadas la tierra de Bolívar.La acusación del PAN no es pueril, pero sí completamente falsa.

sábado, noviembre 19, 2005

Los saldos del presupuesto

El presupuesto para 2006 tiene asignados a Petróleos Mexicanos dos mil 593 millones de pesos menos que lo autorizado para 2005. ¿Cómo puede ser esto posible? El misterio se descubre por la política que busca la privatización de Pemex. Así de sencillo. No obstante que el Congreso aprobó un nuevo régimen fiscal para el organismo petrolero, que le llevará a pagar 31 mil millones de pesos menos por concepto de derechos, la paraestatal no podrá utilizarlos debido al castigo presupuestal de que es víctima.
La Secretaría de Comunicaciones tendrá un gasto menor que el año anterior por tres mil millones. Medio Ambiente y Recursos Naturales también verá disminuido su presupuesto en 3 mil millones. La mayoría de las universidades públicas del país tendrá un subsidio federal menor que el que obtuvo, después del veto y la controversia de 2005. En realidad, el gasto educativo federal no verá ninguna mejoría, salvo los dos proyectos presidenciales: la mega biblioteca y la enciclomedia.
La política de gasto del presidente Fox consiste en privilegiar sus propios proyectos y atropellar prioridades nacionales como educación superior, inversión pública, industrias energéticas. El discurso oficial sólo consiste en presentar como un logro que en 2006 no habrá endeudamiento neto presupuestal del gobierno, pero el déficit de éste, cifrado en 201 mil millones, será cubierto por el superávit de los organismos y empresas de participación estatal mayoritaria. Además seguirá el sistema de los llamados Pidiregas que entrañan un endeudamiento real, aunque los pagos se difieran por el tiempo en que se realicen los proyectos de inversión.
El error de varios medios de comunicación ha consistido en presentar las cuentas del presupuesto aprobado en comparación con el proyecto del Presidente y, a partir de esto, dar la noticia de que muchos renglones han tenido aumentos. En realidad, la propuesta del gobierno llegó a San Lázaro con demasiados recortes que la Cámara debía cubrir. Sin embargo, varios de tales recortes no fueron subsanados por los diputados, aunque se ha dicho con falsedad que los aumentos son significativos.
El PRI asumió una política diferente a la del año pasado y decidió evitar recortes al gasto gubernamental. De esta forma, sólo se disminuyeron las erogaciones en comunicación social, pero los ramos administrativos tuvieron aumentos muy altos, tales como Gobernación: 38.4 por ciento; Presidencia: 15.2; Relaciones Exteriores: 11.8. Sólo la Secretaría de Salud, en el campo del gasto social, tuvo un incremento considerable (22.8) debido a que Fox privilegia el llamado Seguro Popular, aunque en este programa el gasto administrativo es muy alto.
El nuevo fondo de reconstrucción para el sur y sureste alcanzó apenas 4 mil millones, pero el gobierno federal consideraba que, por lo menos, debería tener unos 5 mil, y la Secretaría de Desarrollo Social hablaba de unos 10 mil como mínimo. En realidad y considerando la pobreza de gobiernos como el de Chiapas, ese fondo debió ser dotado de unos 15 mil millones. Predominó, sin embargo, una política de respeto a los altos gastos superfluos de la burocracia foxista, incluyendo un incremento de 60 millones en los gastos personales (logística) del Presidente de la República.
El acto más trascendente de la Cámara, aprobado por el pleno de la misma directamente, es decir, al margen del dictamen, fue la autorización para que el Instituto Mexicano del Seguro Social pueda utilizar más de 26 mil millones de las reservas técnicas que el gobierno proponía. Esto beneficiará a los derechohabientes del IMSS si acaso el gobierno de Fox respeta la decisión legislativa.
Cuando un gobierno tiene problemas de ingreso, entre otras cosas porque la economía no crece y los ingresos públicos, por tanto, tampoco, lo que tiene que hacer es reducir el gasto corriente y encarar el reto de las inversiones públicas como motor del crecimiento económico. Sin embargo, en el gobierno de Fox predomina la idea de que la inversión privada va a aumentar por sí misma y que no se requiere una fuerte acción gubernamental.Así, los saldos políticos del presupuesto son deficitarios para el país.

sábado, noviembre 12, 2005

La comedia del presupuesto de 2006

El presupuesto federal para 2006 se hará de una manera muy distinta a como se elaboró el del año precedente. El PRI ha capitulado frente a la amenaza del Vicente Fox de volver a vetar las partes adicionadas por la Cámara de Diputados, sus divisiones internas y sus propias urgencias.
En las negociaciones entre el PRI y el gobierno se ha construido una bolsa de ingresos netos del gobierno federal, adicionales a lo proyectado por el Ejecutivo. Esta bolsa asciende a unos 83 mil millones de pesos, los cuales resultan insuficientes para cubrir los recortes incluidos en la propuesta del Presidente de la República. Se trata, por tanto, de un juego sucio de Los Pinos en el que está cayendo el PRI.
Así, el gobierno envía a la Cámara un presupuesto insostenible, en el que el programa de apoyo a las entidades federativas, el cual durante años ha servido para derramar hacia los estados una cantidad que rebasa la aplicación de las normas de distribución fiscal, aparece en ceros. La Cámara no puede dejar de asignar este subsidio con el cual cuentan ya todas las entidades para calcular sus ingresos permanentes. Pero la suma tendría que llegar a los 20 mil millones, con lo que la dichosa bolsa de 83 mil millones se reduce a 63 mil.
Los recortes a educación media superior y superior tendrían que llevar a la Cámara a aumentar este gasto en unos 20 mil millones, por lo menos. Lo mismo se puede decir de los apoyos al campo. Con esto, de la bolsa que tenía, ya nomás me quedan 23 mil millones que no alcanzan para el programa carretero, la inversión en agua y otros gastos que no vienen en el proyecto presidencial.
El problema se agranda al analizar que el nuevo régimen fiscal de Pemex, que debe ser aprobado en el Senado para remitirlo al Ejecutivo, costaría 23 mil millones al presupuesto federal. Es decir, habría que aumentar en el decreto de gasto esa cantidad a Pemex, pues de lo contrario el tal nuevo régimen fiscal no habría servido para nada. Además, la destrucción en el sureste, especialmente de comunicaciones, vivienda y producción agropecuaria, tendría que llevar a la Cámara a crear un fondo de reconstrucción de unos 15 mil millones por lo menos, con el propósito de administrar de manera específica tales fondos sin que las secretarías de Estado y la de Hacienda tomaran cada cual por su lado las decisiones.
Como se puede ver, la bolsa de 83 mil millones –cantidad neta de ingreso adicional para el gobierno federal en la Ley de Ingresos—no es suficiente para cubrir los recortes contenidos en el proyecto de Fox ni para asumir los nuevos compromisos, por lo que el PRI no ha ganado nada sino sólo ha doblado las manos. En otras palabras, la Cámara de Diputados sólo podría asignar recursos a las deficiencias de la propuesta del Ejecutivo: hará el trabajo que no quiso hacer el Presidente y su secretario de Hacienda.
Carece de seriedad un gobierno que presenta un proyecto con el propósito de que su Congreso le enmiende sus propios errores. Y menos seria podría ser una Cámara que admitiera jugar el triste papel de asumir como suyas las contradicciones de una propuesta del Ejecutivo que no es seria. Si el presupuesto quedara como llegó el proyecto de Vicente Fox, se producirían cualquier cantidad de protestas y, además, el propio Ejecutivo no podría pasar por alto las grandes lagunas de gasto de su propuesta.En el fondo de toda esta comedia se encuentra el hecho de que el Ejecutivo sigue manipulado el gasto a su antojo. Se apoya para tal propósito en las leyes anteriores, en las del viejo régimen. ¿Y el cambio?

sábado, noviembre 05, 2005

Vicente Fox en el Sur

La participación del presidente de México, Vicente Fox Quezada, en la Cumbre de las Américas (Cuba excluida: no estaba toda la América) fue lo que se esperaba si consideramos la agenda de la asamblea. Fox se pronunció con cierta vehemencia en favor de un acuerdo en principio para crear el Acuerdo de Libre Comercio continental, con lo cual siguió la línea del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, pero no tomó en cuenta la situación de los países del Cono Sur ni los puntos de vista de los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Venezuela.
Lo trascendente de la posición del gobierno de México no es el argumento en favor de la creación del nuevo tratado sino la falta absoluta de sensibilidad política para entender otros planteamientos. En efecto, Fox pretendió “hacer ver” a otros lo que éstos no quieren ver y lo hizo al margen de un análisis de la situación de la industria y la agricultura de países muy importantes de América Latina.
El asunto de los subsidios a la agricultura, los cuales son aplicados por el gobierno de Estados Unidos, es un problema mundial y, con mayor significación, sería un asunto central que afectaría gravemente un nuevo tratado continental, pues Argentina y Brasil son productores agrícolas importantes y tendrían serios problemas para competir, en su propio territorio, con los granos estadunidenses subsidiados.
El gobierno de Estados Unidos y, siguiendo a éste, el de México, dicen que el asunto está en manos de la Organización Mundial de Comercio, lo cual es cierto, pero por eso mismo no es posible resolverlo en el marco de negociaciones tendientes a firmar un acuerdo de libre comercio antes de dilucidar tan importante cuestión global. Mas el presidente mexicano no habló de las consecuencias que han tenido los subsidios norteamericanos en la producción y el comercio de alimentos mexicanos en el marco del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.
Otros problemas del TLC, tales como los observados en algunas ramas industriales que fueron seriamente afectadas desde la entrada en vigor de dicho tratado, tampoco fueron mencionados por Vicente Fox, quien sólo dijo que todos tenían que apoyar el deseo estadunidense de llegar a un tratado continental. No, no se trata de un asunto ideológico sino de la situación de la agricultura y la industria de América Latina, especialmente de los países cuyos gobiernos sostienen el punto de vista de que no puede haber un nuevo tratado sin resolver algunas cuestiones especialmente sensibles.
Pero el gobierno de México no entiende otros análisis sino sólo ese apego a las propuestas estadunidenses, lo que llevó a Fox a presentarse como un peón de brega del presidente George Bush. Con esta actitud, México se pone de espaldas a importantes países latinoamericanos a cambio de nada, pues la agenda bilateral entre nuestro país y Estados Unidos no avanza en absoluto.
Es absurdo que la política exterior de un país importante como México se base en el seguidismo hacia la Casa Blanca cuando el gobierno de Bush no resuelve exigencias tan elementales como el ingreso de los transportes mexicanos al territorio estadunidense, previsto en el Tratado de Libre Comercio. Ningún problema importante de la agenda bilateral entre los dos países ha sido resuelto en estos años, lo cual demuestra el sinsentido de la actitud de Vicente Fox de ubicarse como personero de Bush y discutir con rispidez con un par de mandatarios sudamericanos.Quizás el Congreso debería discutir con mayor atención y cuidado los permisos que suele otorgar al Presidente de la República para hacer tantas y tantas visitas inocuas o inicuas por casi todo el mundo.