sábado, octubre 29, 2005

El precio estimado del crudo

Uno de los temas que se discuten más cada fin de año es el precio estimado del petróleo crudo, la llamada mezcla mexicana. El motivo del debate ha querido ser ubicado por el Presidente de la República en lo que él llama “responsabilidad” y “prudencia”. Sin embargo, es irresponsable dejar miles de millones de pesos sin asignar en el presupuesto de egresos con el propósito de dar discrecionalidad en los egresos al gobierno federal y a los gobiernos de las entidades.
El manejo del gasto público en México se lleva a cabo bajo las reglas del régimen del presidencialismo absolutista aunque la política ya haya cambiado. En efecto, el presidente “del cambio” utiliza las viejas leyes para hacer cuanto le place en materia de egresos públicos. Y cuando la Cámara de Diputados deja de asignar muchos miles de millones de pesos debido a que el precio del crudo se encuentra subestimado, la capacidad de manipulación del gasto es mucho mayor.
Los gobernadores también quieren ubicar el crudo en 31.50 dólares por barril, ya que los recursos no previstos en el reparto hacia las entidades federativas serán dineros no presupuestados y, por tanto, los gobiernos locales harán con ellos lo que quieran.
Por otro lado, la Cámara de Diputados se encuentra obligada a cubrir un programa presupuestal de apoyo a las entidades federativas, el cual llegó con ceros en el proyecto del Poder Ejecutivo. Se trata de cerca de 20 mil millones, para los cuales no existe proyectada ninguna asignación. ¿La Cámara debe olvidarse de ese subsidio federal? Los gobernadores pondrían el grito en el cielo… y con razón.
Por otro lado, el Presidente de la República se tomó la libertad de proponer a la Cámara la reducción del subsidio federal a las universidades de los estados. Si los legisladores aprueban tal proyecto, los gobernadores tendrían que ver la forma de aumentar los subsidios locales y las cosas se pondrían mucho peor.
Las erogaciones proyectadas por el Ejecutivo al campo y a comunicaciones, entre otras, han llegado a la Cámara con recortes inexplicados, por lo que los diputados tienen que sostener los compromisos que ellos mismos han hecho en materia de gasto en ejercicios anteriores.
El nuevo régimen tributario de PEMEX --esperamos sea finalmente aprobado en ambas cámaras y promulgado por el Ejecutivo-- implica una reducción de fondos fiscales federales por más de 17 mil millones, más otros 8 mil de subsidio al gas. ¿Cómo se va a cubrir este faltante?
No se puede negar que por efecto de programas federales, es decir, por la acción no concertada pero concurrente del Ejecutivo y el Legislativo, las entidades federativas se han visto beneficiadas en el reparto de los fondos públicos, por lo que los gobernadores deberían hacer las cuentas completas y admitir que las derramas del petróleo deben ir a proyectos específicos de inversión sin que puedan dedicarse al gasto corriente.Aquí está el problema de fondo: México se come su petróleo y se desvían los excedentes financieros del llamado oro negro, con lo cual el crudo no está sirviendo para el desarrollo de la economía. ¿Hay que reproducir este error y subestimar el posible precio del petróleo mexicano en la Ley de Ingresos?

sábado, octubre 22, 2005

El colapso de Montiel es el del PRI

La declinación de Arturo Montiel como precandidato a presidente de la República puede ser también un colapso del Partido Revolucionario Institucional. No se trata de un apoyo de un aspirante hacia otro sino del fracaso de un movimiento político en el interior del PRI, denominado Tucom pero había doptado nombre oficial, tendiente a impedir que Roberto Madrazo fuera el candidato del viejo partido, lo cual ya se ha producido aun antes de las votaciones.
Ese movimiento político –se supone—tenía bases suficientes para tratar de impedir que Madrazo fuera el abanderado priista, pero no estaba preparado para que en un golpe de mano su propio abanderado declinara y, por tanto, quedara fuera de la contienda interna. Así que todos los tucoístas han quedado en el margen del proceso político más importante de su propio partido, excepto –tal vez—los arrepentidos.
No está claro que en el PRI se vaya a producir una escisión, pero puede darse el fenómeno del descontento y, en tanto así sea, se puede afectar el voto duro que lo sostiene como gran partido nacional. La idea de que tal voto duro es inamovible no ha quedado tan acreditada en la realidad de las elecciones locales. La fortaleza del PRI no lo es tanto al existir una masa de votantes que no forma parte de la base electoral permanente de los partidos, pero cuando el voto durísimo priista se debilita, las cosas se van hacia el desastre.
Existe una forma de debilitar el voto duro del PRI a través de la falta de movilización de clientelas bien definidas dentro de la estructura de ese partido. Así, hemos visto en ocasiones que cuando algún grupo del PRI manifiesta su descontento promueve el no voto, es decir, la abstención, lo cual es como si se votara en favor del partido mejor posicionado en la contienda.
Lo que se deduce de todo lo anterior es que la maniobra de poner al descubierto las propiedades de Arturo Montiel se dirigió ante todo en contra del Partido Revolucionario Institucional, pues desordenó su proceso interno, excluyó a una parte de ese partido y generó un descontento ante la suciedad que, de todas formas, tuvo la tal maniobra. Si algunos políticos priistas locales se vieran perdidos, podrían apoyar de plano a otro candidato con fatales consecuencias para Roberto Madrazo.
La precandidatura de Arturo Montiel se colapsó, pero con ella puede darse el colapso de la candidatura de Roberto Madrazo, es decir del PRI, en cuanto a sus pretensiones de reinstalarse en el Poder Ejecutivo de la Federación.Veremos qué otro partido es capaz de aprovechar este colapso, pero a título provisional se puede decir que ése será aquel que se posicione mejor, pues la cargada priista también funciona cuando se trata de favorecer a otro, según hemos visto a través de los años recientes.

sábado, octubre 15, 2005

Las filtraciones, sus motivos y sus autores

El escándalo de Los Amigos de Fox fue iniciado a través de una filtración de informes y documentos provenientes de la Comisión Nacional Bancaria, presentados por el entonces diputado Enrique Jackson en la Comisión Permanente del Congreso. Hoy se usa el anónimo: documentos hechos llegar a un medio de comunicación. Entonces como ahora, se discute más la filtración que el contenido de la denuncia.
El presidente del PRI ha dicho que no existe un caso, pues no hay una averiguación penal contra Arturo Montiel o contra el hijo de éste. Pero las transacciones bancarias anómalas no han sido desmentidas, por lo que le corresponde a la autoridad dar explicaciones a la opinión pública. Montiel y su hijo son quienes tendrían que exigir a las autoridades dar a conocer todos los hechos, es decir, esclarecer el asunto con suficiencia, pero no ocurre así. Montiel no ha negado nada pero tampoco explica.
Es claro que los datos sólo pueden haber procedido de algún organismo público relacionado con los informes sobre depósitos bancarios, mas lo que se ignora es cómo trascendieron informaciones y documentos. El gobierno no ha dado la menor explicación de la ruta de las informaciones, lo cual también está mal pues son las autoridades las custodias de tales datos.
También es evidente que las personas que hicieron las filtraciones pretenden hacer una denuncia pública con evidentes propósitos políticos, pero es voz del pueblo que Montiel es corrupto, aunque esto no conmueve a los electores del llamado voto duro del PRI, quienes observan la corrupción de este partido como algo que corresponde a la naturaleza de las cosas.
No habrá manera de conocer algo más de este nuevo escándalo debido a que el gobierno no tiene interés, a que los señalados en la denuncia pública temen que se destapen otras cloacas y a que todo el asunto forma parte de la normalidad política.
El Estado corrupto mexicano no ha sido desmantelado. Esta omisión es una de las mayores faltas cometidas por el actual Presidente de la República. Hay muchos políticos que se apropian de fondos públicos con propósitos de financiamiento de grupos o sencillamente para el enriquecimiento personal. Los circuitos de la corrupción siguen funcionando casi como antes pero con la diferencia de que, bajo Carlos Salinas, se organizó como un sistema completo y, ahora, cada quien lo hace como puede.
En la superficie de la corrupción pública mexicana se encuentra el cinismo con que el asunto se trata por parte de la clase política. Las denuncias se inscriben en la picaresca nacional, sin que las autoridades hagan algo y sin que el Congreso emita disposiciones que ayuden a combatir este mal endémico de México.Al final de este escándalo, Montiel se quedará con el golpe y no sabrá qué hacer cuando Madrazo lo derrote y él tenga que asumirse como parte del equipo priista. Quizá todo lo que se han dicho el uno al otro también se olvide, pues el PRI no busca otra cosa que el ejercicio del poder para seguir dentro del Estado corrupto.

sábado, octubre 08, 2005

Pacto cumplido

El acuerdo mediante el cual Jesús Ortega resultó precandidato formal al gobierno de la Ciudad de México es producto de dos elementos políticos de la mayor importancia. El primero de ellos es la necesidad de que el candidato del PRD cuente con el suficiente respaldo y se evite la atomización de los votos con la cual un aspirante podría ser elegido, digamos, con menos del 30 por ciento. El segundo se refiere a la existencia de una precandidatura –Marcelo Ebard—ajena al partido y al movimiento democrático de la ciudad y del país.
El PRD –como cualquier otro partido—puede postular un candidato externo a cualquier cargo de elección popular, pero tal conducta se debe a la necesidad de incorporar personalidades sin partido a la lucha política y, en ocasiones, a la conformación de un bloque capaz de obtener la mayoría cuando el partido es incapaz por sí mismo de hacerlo. Pero las candidaturas externas –con o sin credencial de partido—no corresponden a la forma de ser, de por sí, de los partidos, tal como lo están demostrando los miembros del PAN en la contienda por la candidatura a presidente de la República. Cuando una formación política es mayoría está obligada a ofrecer su programa a los electores y a llevarlo a cabo después de que tal mayoría le es ratificada en las urnas.
La precandidatura de Ebrard no expresa la formación de una coalición política o de un bloque electoral, sino sencillamente de una maniobra interna en el PRD para bloquear a los verdaderos precandidatos del partido al cargo de jefe de gobierno de la ciudad de México. Por tal motivo, la mayoría del partido tenía que llegar a un acuerdo para impedir su atomización y evitar el desacierto al que se le quiere conducir.
La postulación conjunta de Jesús Ortega como precandidato fue el producto del cumplimiento escrupuloso de un acuerdo político que incluía la realización de una triple encuesta. Después de la compulsa, las cosas están claras y todo el bloque perredista debe mantenerse unido para evitar que al PRD se le conduzca hacia su propia dilución. Sería penoso que después de nueve años de gobiernos perredistas en el DF, el PRD se convirtiera en un partido de oposición después de refrendar su propia mayoría en las urnas.
Sería también penoso que el PRD disminuyera su fuerza política en la capital con motivo de la falta de diferenciación política entre su propio candidato y la candidata del PRI. No debería –dicho de otra forma—el PRD llevar a duda a nadie después de haber derrotado al viejo partido antidemocrático en la primera elección histórica de jefe de gobierno de la ciudad. El ingreso de Ebrard al PRD no sólo fue irregular sino enteramente artificial, ya que la concepción política de éste es muy diferente a la que prevalece dentro del PRD. Aquí no se trata de tendencias de izquierda distintas, sino de una posición –la de Ebrard—que no corresponde con los planteamientos del movimiento democrático histórico y los del actual programa del PRD, como él mismo lo reconoció en su carta de respuesta a Andrés Manuel López Obrador en el año 2000 cuando éste le propuso una alianza electoral.
La precandidatura de Jesús Ortega, en cambio, se ubica dentro del partido y en el marco de las diferenciaciones existentes entre las fuerzas de izquierda, pero no se trata de un elemento ajeno a lo que constituye ahora la mayoría política del Distrito Federal.El pacto que arrojó la precandidatura de Ortega tendrá que cumplirse. El PRD y el movimiento democrático saldrán ganando.