El precio estimado del crudo
Uno de los temas que se discuten más cada fin de año es el precio estimado del petróleo crudo, la llamada mezcla mexicana. El motivo del debate ha querido ser ubicado por el Presidente de la República en lo que él llama “responsabilidad” y “prudencia”. Sin embargo, es irresponsable dejar miles de millones de pesos sin asignar en el presupuesto de egresos con el propósito de dar discrecionalidad en los egresos al gobierno federal y a los gobiernos de las entidades.
El manejo del gasto público en México se lleva a cabo bajo las reglas del régimen del presidencialismo absolutista aunque la política ya haya cambiado. En efecto, el presidente “del cambio” utiliza las viejas leyes para hacer cuanto le place en materia de egresos públicos. Y cuando la Cámara de Diputados deja de asignar muchos miles de millones de pesos debido a que el precio del crudo se encuentra subestimado, la capacidad de manipulación del gasto es mucho mayor.
Los gobernadores también quieren ubicar el crudo en 31.50 dólares por barril, ya que los recursos no previstos en el reparto hacia las entidades federativas serán dineros no presupuestados y, por tanto, los gobiernos locales harán con ellos lo que quieran.
Por otro lado, la Cámara de Diputados se encuentra obligada a cubrir un programa presupuestal de apoyo a las entidades federativas, el cual llegó con ceros en el proyecto del Poder Ejecutivo. Se trata de cerca de 20 mil millones, para los cuales no existe proyectada ninguna asignación. ¿La Cámara debe olvidarse de ese subsidio federal? Los gobernadores pondrían el grito en el cielo… y con razón.
Por otro lado, el Presidente de la República se tomó la libertad de proponer a la Cámara la reducción del subsidio federal a las universidades de los estados. Si los legisladores aprueban tal proyecto, los gobernadores tendrían que ver la forma de aumentar los subsidios locales y las cosas se pondrían mucho peor.
Las erogaciones proyectadas por el Ejecutivo al campo y a comunicaciones, entre otras, han llegado a la Cámara con recortes inexplicados, por lo que los diputados tienen que sostener los compromisos que ellos mismos han hecho en materia de gasto en ejercicios anteriores.
El nuevo régimen tributario de PEMEX --esperamos sea finalmente aprobado en ambas cámaras y promulgado por el Ejecutivo-- implica una reducción de fondos fiscales federales por más de 17 mil millones, más otros 8 mil de subsidio al gas. ¿Cómo se va a cubrir este faltante?
No se puede negar que por efecto de programas federales, es decir, por la acción no concertada pero concurrente del Ejecutivo y el Legislativo, las entidades federativas se han visto beneficiadas en el reparto de los fondos públicos, por lo que los gobernadores deberían hacer las cuentas completas y admitir que las derramas del petróleo deben ir a proyectos específicos de inversión sin que puedan dedicarse al gasto corriente.Aquí está el problema de fondo: México se come su petróleo y se desvían los excedentes financieros del llamado oro negro, con lo cual el crudo no está sirviendo para el desarrollo de la economía. ¿Hay que reproducir este error y subestimar el posible precio del petróleo mexicano en la Ley de Ingresos?
El manejo del gasto público en México se lleva a cabo bajo las reglas del régimen del presidencialismo absolutista aunque la política ya haya cambiado. En efecto, el presidente “del cambio” utiliza las viejas leyes para hacer cuanto le place en materia de egresos públicos. Y cuando la Cámara de Diputados deja de asignar muchos miles de millones de pesos debido a que el precio del crudo se encuentra subestimado, la capacidad de manipulación del gasto es mucho mayor.
Los gobernadores también quieren ubicar el crudo en 31.50 dólares por barril, ya que los recursos no previstos en el reparto hacia las entidades federativas serán dineros no presupuestados y, por tanto, los gobiernos locales harán con ellos lo que quieran.
Por otro lado, la Cámara de Diputados se encuentra obligada a cubrir un programa presupuestal de apoyo a las entidades federativas, el cual llegó con ceros en el proyecto del Poder Ejecutivo. Se trata de cerca de 20 mil millones, para los cuales no existe proyectada ninguna asignación. ¿La Cámara debe olvidarse de ese subsidio federal? Los gobernadores pondrían el grito en el cielo… y con razón.
Por otro lado, el Presidente de la República se tomó la libertad de proponer a la Cámara la reducción del subsidio federal a las universidades de los estados. Si los legisladores aprueban tal proyecto, los gobernadores tendrían que ver la forma de aumentar los subsidios locales y las cosas se pondrían mucho peor.
Las erogaciones proyectadas por el Ejecutivo al campo y a comunicaciones, entre otras, han llegado a la Cámara con recortes inexplicados, por lo que los diputados tienen que sostener los compromisos que ellos mismos han hecho en materia de gasto en ejercicios anteriores.
El nuevo régimen tributario de PEMEX --esperamos sea finalmente aprobado en ambas cámaras y promulgado por el Ejecutivo-- implica una reducción de fondos fiscales federales por más de 17 mil millones, más otros 8 mil de subsidio al gas. ¿Cómo se va a cubrir este faltante?
No se puede negar que por efecto de programas federales, es decir, por la acción no concertada pero concurrente del Ejecutivo y el Legislativo, las entidades federativas se han visto beneficiadas en el reparto de los fondos públicos, por lo que los gobernadores deberían hacer las cuentas completas y admitir que las derramas del petróleo deben ir a proyectos específicos de inversión sin que puedan dedicarse al gasto corriente.Aquí está el problema de fondo: México se come su petróleo y se desvían los excedentes financieros del llamado oro negro, con lo cual el crudo no está sirviendo para el desarrollo de la economía. ¿Hay que reproducir este error y subestimar el posible precio del petróleo mexicano en la Ley de Ingresos?