viernes, junio 24, 2005

La lógica de la rebelión

El rebelde se alza contra el Estado, ya sea que los órganos de éste sean de facto o de jure. El rebelde, por tanto, no puede entrar en las reglas ya que, en sí misma, la rebelión es un acto que las leyes penales manda perseguir.
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional se encuentra en estado de rebelión y, en tanto mantenga esta calidad, tendrá una actitud de rechazo a las fuerzas políticas que de alguna manera forman parte del Estado. La crítica lanzada por Marcos, en su carácter de dirigente del EZLN, contra las tres principales fuerzas políticas del país es algo propio de la situación en la que éste se encuentra. Desde este punto de vista, no tendrían por qué ser presentados dichos ataques como cosas insólitas o peculiares.
El contenido del ataque de Marcos contra el Partido de la Revolución Democrática y Andrés Manuel López Obrador tiene singularidad en tanto que nunca antes había tenido el contenido que adoptó en el reciente manifiesto del líder rebelde. La tesis central es que el PRD y el jefe de gobierno capitalino son el espejo de Carlos Salinas. Esto querría decir que son el reflejo, o sea, lo mismo pero sobre una superficie plana. La tesis es un error de apreciación. El neoliberalismo –llamado liberalismo social—no es el planteamiento programático ni la práctica de gobierno del PRD en ninguna parte del país. Marcos se va por las cosas menos trascendentes para eludir el debate de lo más importante. Abrir el campo a la dictadura del mercado como falso igualador social es el planteamiento neoliberal. El PRD, en cambio, busca el Estado democrático y social, es decir, la conversión del Estado en un instrumento para alcanzar los derechos sociales y las libertades democráticas. Son dos tesis contrapuestas y, también, dos prácticas confrontadas.
Marcos señala algunos hechos a los cuales les otorga una relevancia inmensa en tanto crítico sistemático. Pero el sistema de la crítica no puede convertir algunos hechos en esencia de los fenómenos, pues, al hacerlo, se aplica un método erróneo. Aunque se sea rebelde, el método de análisis no puede ser tan malo.
En el atropello de las palabras existe una motivación política que se llama deslinde. Mas se trata de un deslinde total, de un repudio absoluto al PRD y a López Obrador, como si el propósito fuera –quizá lo es—encerrar al movimiento rebelde en un castillo de la pureza. Este es otro error en el análisis y en la práctica. El rebelde puede presentarse como el honesto –el único—y suele serlo, pero nunca como el puro, pues esta credencial corresponde sólo al ámbito de lo monacal y la rebeldía no guarda similitud alguna con la clausura.
La crítica del PRD es algo de lo más común en los medios de comunicación y en el seno de este mismo partido, lo cual no es novedoso ni escandaloso. Pero cuando los rebeldes fustigan sin atenuantes al único partido –de los tres principales—que siempre ha tratado de dar un lugar a los rebeldes y ha reconocido con todas sus letras el estado de rebeldía en que se encuentra el EZLN, entonces tenemos un rebelde en pretensión de pureza lo cual demerita la causa que se proclama. No es creíble la tabla rasa que hace Marcos de los tres partidos, pues con tal postulado no puede explicarse el nivel de confrontación política que ha vivido el país en tantos años.
La pureza contiene el subjetivismo, pues el análisis de la realidad se realiza a partir de la apreciación de uno mismo, pero ni cuando se es rebelde es válido explicar lo real a partir del ser que piensa. El cálculo político suele ser mal consejero cuando tal cálculo se realiza sin el menor método riguroso de análisis. Al parecer, a Marcos le importa muy poco la existencia de un partido que tenderá siempre a defender al EZLN en cualquier situación adversa a éste, lo cual denota una actitud excluyente e intolerante. No tendría Marcos que negarse a entrar a la crítica del PRD, la cual hacemos muchos otros, pero no se trata ahora de la crítica sino de la total descalificación implicada en igualar al criticado con el peor adversario de éste.
El rebelde debería ser el menos aventurero en materia política, pues el estado de rebeldía es lo más serio que puede haber. El aventurerismo debe ser dejado a los grillos y politiqueros que bastante abundan en nuestro sufrido país, los cuales no tienen que dar cuentas a nadie. Las tablas rasas no serán nunca un método de análisis que pueda dar pautas a la acción de rebeldes y no rebeldes. Pero, si se piensa que de algo puede servir la tal tabla para efectos de la causa de la rebelión, pues que se siga haciendo, al fin que los hechos, como siempre, tomarán la escena por encima de las palabras.

viernes, junio 17, 2005

El poder del dinero y el dinero del poder

Una de los mayores defectos de la política mexicana es la irrupción del dinero en la lucha por el poder. El fenómeno no es nuevo pero, ahora, se trata de una subasta cuando, antes, era sencillamente la expresión de la existencia de un partido-Estado.
Pemexgate y Amigos de Fox son las expresiones emblemáticas del nuevo fenómeno en el que el poder del dinero asalta la política por la vía de fondos públicos y de fondos privados. En el robo a PEMEX por mil cien millones de pesos para la precampaña y la campaña de Labastida y en la organización de un sistema de financiamiento ilícito a cargo de Vicente Fox se encuentran los dos modelos principales de la competencia política en el terreno de la publicidad, la creación de aparatos y la compra de votos.
Ambas violaciones a ley fueron sancionadas en el terreno administrativo, mediante multas impuestas por el IFE al PRI y al PAN-PVEM, respectivamente, pero no han sido hasta ahora castigadas en el campo penal. Lo que aparece claro es que los órganos electorales actuaron –no sin tropiezos y retardos—mientras que la justicia sigue brillando por su ausencia.
En el Estado de México, el PRI y el PAN están echando la casa por la ventana. Los topes de campaña han sido ostensiblemente rebasados y la propaganda de esos dos partidos es ofensiva. El origen de gran parte de los recursos usados por ambos partidos no se conoce y tal vez nunca se conocerá, pues las técnicas de ocultamiento se han refinado. Es evidente que al candidato del PRI lo financia el actual gobernador, Arturo Montiel, pero esta actividad es por completo ilegal, tanto por el lado de las leyes que persiguen la corrupción pública como por el lado de las normas electorales. Si el candidato del PRI obtuviera el triunfo en las urnas, los tribunales electorales podrían anular esa elección, con lo cual se generaría una situación política más tensa.
Por lo que toca al PAN, parece que la experiencia de Amigos de Fox ha sido asimilada y las actividades de financiamiento ilícito se realizan de manera más callada, de tal manera que no aparecen cheques ni depósitos, pero el dinero se hace notar en la propaganda y en los grupos de activistas pagados.
El PRI, por su lado, irá más lejos en el gasto electoral: se prepara para comprar muchos votos. Los miembros de ese partido han sido acostumbrados a vender el voto mientras los dirigentes han perfeccionado un sistema para vigilar que todo sufragio comprado sea efectivo a favor del PRI. Se trata de una estructura que funciona conforme a un manual perfeccionado que bien podría formar parte de los estatutos de ese partido.
Por su parte, el PAN ha conseguido dinero de procedencia privada y ayudas de las presidencias municipales panistas, de tal manera que pudo entrar a la competencia publicitaria con el PRI.
La guerra electoral tiene en su centro el dinero, pues muchos políticos piensan que la propaganda abusiva es indispensable para obtener el triunfo. Pero, ¿por qué los poderosos desvían dinero para apoyar a sus amigos candidatos? Se trata de una inversión; es el dinero del poder para la reproducción de éste. ¿Por qué los empresarios destinan dinero para apoyar a sus amigos candidatos? Se trata también de una inversión; es el dinero de los dueños de éste para la reproducción del mismo.
El país se debate entre el poder del dinero y el dinero del poder.

viernes, junio 10, 2005

La crítica del gobierno de Vicente Fox y de Fox

El Presidente de la República se queja de las críticas superficiales. Pero no es lo de menos que el jefe del Estado lea mal el nombre de Jorge Luis Borges en la Academia de la Lengua Española y no se dé cuenta de su error de lectura, pues tal conducta denota ignorancia, lo que puede avergonzar a los ciudadanos de su país. Mas supongamos que, en efecto, esos señalamientos críticos sobre el comportamiento personal del Presidente de México sean superficiales o carezcan de importancia.
Pasemos ahora al recuento de otras críticas, aquellas que se dirigen a la incapacidad del gobierno para llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas, a su sistemático enfrentamiento con el Congreso. Veamos la crítica del comportamiento de la economía y, sobre todo, de la acción gubernamental en el terreno de la política económica. Aclaremos el pensamiento crítico que se expresa en los estudios que se han hecho sobre la pobreza y el desempleo, acerca de la emigración de millones de mexicanos y la pésima distribución del ingreso.
No es verdad que la crítica del gobierno del presidente Fox y de Fox mismo se haya centrado en su ignorancia sobre Borges, en el beso en el Vaticano, en las botas de charol, vestido él de etiqueta en el Palacio Real de Madrid. Tampoco en relación con el beso al anillo papal o de ese “pequeño cambio” de decir “que Dios les bendiga” al termino de la reunión pública de anteayer donde se quejó Fox de la crítica superficial. La crítica se ha dirigido hacia los vacíos de la acción política gubernamental, hacia el pésimo desempeño del gobierno en materias económica y social, hacia las aventuras políticas como la del desafuero, hacia la mala operación del gobierno, hacia su política de gasto público, hacia el errático desempeño en las relaciones internacionales de México, etcétera.
Vicente Fox reduce la crítica al lamento y las burlas mientras condena que sus críticos no hablen de las orientaciones y programas gubernamentales. Mas, otra vez, el Presidente de la República busca falsear la realidad y culpar a otros de sus propias deficiencias. Es ahora a la prensa a quien va dirigido el ataque, cuando en casi todas las publicaciones y estaciones de radio el ejercicio de la crítica no se limita a aquellos episodios sencillamente lamentables.
No es que la crítica deba escapar a la crítica, pero, como en todo, también es necesario el rigor crítico hacia los críticos. Fox carece del menor espíritu crítico cuando trata de falsificar el contenido principal de las críticas vertidas hacia su gobierno y hacia él mismo como presidente de la República.
Así han sido los cuatro años y medio que llevamos con el actual gobierno. Y es que el señor Fox, candidato a presidente, es el mismo que el actual señor Presidente de la República. Es la misma persona quien tildaba de “marranadas” las sentencias del Tribunal Electoral o llamaba “Lavestida” al entonces candidato Labastida, que quien dice que la crítica hacia él ha sido sólo por las botas de charol, el beso vaticano y el José Luis de un tal Borgues, que repitió, por cierto, en su réplica tan extemporánea como falsa.
El fracaso del gobierno de Fox se nota en los discursos del Presidente de la República: carentes de sentido polémico verdadero, de datos ciertos, de realizaciones programáticas, de balance provisional, de convicción para ir hacia adelante. Lo más notorio de la gestión de Vicente Fox es el vacío, aún más que cualquier acción mal llevada. En términos de la derecha, el gobierno de Fox es un fracaso y, naturalmente, lo es más para los adversarios del Partido Acción Nacional.

viernes, junio 03, 2005

Los motivos de la gobernación

El secretario de Gobernación era antes –se decía—el jefe del gabinete. Ahora ya no se sabe bien qué función realiza. Jesús Reyes Heroles fue el último que tomó protesta al gabinete en pleno.
La Secretaría de Gobernación servía casi para todo. Era un canal de información hacia arriba y de descenso de órdenes presidenciales para secretarios de Estado, gobernadores, presidentes municipales, procurador, etcétera. Todos los conflictos eran resueltos a través de esa secretaría y, además, desde ahí se dirigía al PRI y a las cámaras del Congreso. El secretario de ese ramo era el funcionario con mayor interlocución con el presidente de la República.
La migración, la relación con las iglesias, la aplicación de normas de radio y televisión y la llamada inteligencia son las funciones actuales del secretario de Gobernación, quien –se supone-- asesora además al jefe del gobierno federal sobre cuestiones políticas –así de general y etéreo--, con lo cual ese ramo de la administración pública ya no tiene una connotación tan clara y, mucho menos, tan contundente como antes.
Santiago Creel abandonó la Secretaría de Gobernación con muchas penas y nulas glorias. Se podía llegar a acuerdos con él, pero nunca se cumplían. Su interlocución con los partidos era esporádica y laxa, digamos que más cotorra que efectiva.
Ahora llega Carlos Abascal, un hombre de extrema derecha ideológica, que no es un panista en el sentido político, pero a quien le gusta el diálogo, aunque tampoco sabe amarrar acuerdos. La misión principal de Abascal en la Secretaría de Trabajo sigue entre el sueño y el naufragio, pues su “flexibilización laboral” no está tan fácil como él lo supuso durante cuatro largos años de tratar de cumplir con su cometido.
Hoy, Abascal dice que garantizará una contienda jujsta y unas elecciones limpias, pero esas no son las tareas de un secretario de Gobernación, ya que para tal propósito se construyeron el IFE y el Tribunal Electoral.
Lo que ahora ya no queda claro son los motivos de la gobernación. No hay tareas precisas y ejecutables que permitan al presidente de la República proyectar un liderazgo político, convocar, negociar, llegar a acuerdos con las demás fuerzas y garantizar una conducción de los asuntos públicos.
La gobernación se hace desde todos los ramos de la administración pública y desde el Congreso en cierta forma, pero el presidente de la República requiere un instrumento que amarre todo hacia objetivos tan ciertos como claros. Sin embargo, eso es justamente lo que el actual gobierno no ha logrado hacer. No lo hará tampoco con Abascal, pues habría que cambiar la política del gobierno, lo cual es poco probable.
Santiago Creel se marchó con fanfarrias de mariachis, comidas, despedidas e, incluso, un adiós al secretario de seguridad nacional… del gobierno de Estados Unidos. Tantas fiestas sólo se explican por el nuevo cargo de Creel: pre candidato de su partido. Pero éste no logrará el triunfo en la contienda por la presidencia de la República, ya que no tiene política para la gobernación y, por tanto, casi todo le ha salido mal al panismo en el poder. Quienes lleguen en diciembre de 2006 tendrán que analizar bien el extravío de los panistas quienes dejaron de dar motivos a la gobernación del país.