Contradicciones de un desafuero
El pedimento de la Procuraduría General de la República para que la Cámara de Diputados declare el desafuero del jefe de gobierno de la Ciudad de México ha sido “radicado” por la sección instructora. Esto quiere decir que el procedimiento será abierto a partir de que tal resolución sea comunicada a las partes.
Pero lo más llamativo del asunto es que los dos diputados del PRI que forman parte de la sección instructora no motivaron su voto. Como se sabe, este organismo de la Cámara está integrado por cuatro legisladores: dos priistas, un panista y un perredista. El presidente de la sección, el diputado Horacio Duarte, presentó un largo proyecto para declarar desechada la petición de la PGR. Al término de las dos horas de lectura del texto propuesto, los otros tres diputados sencillamente dijeron que no estaban de acuerdo con el mismo y procedieron, sin más, a dar su voto en contra y, por tanto, a “radicar” la petición del Ministerio Público, es decir, a abrir el procedimiento de desafuero.
El presidente Fox y su gabinete político se ha lanzado contra Andrés Manuel López Obrador y solicita que el PRI se convierta en su matarife. El desafuero no procedería sin el voto priista, como no hubiera procedido el trámite de apertura sin ese mismo voto que otorgó el PRI sin el menor argumento.
Esta circunstancia aporta un elemento peculiar a la situación política del país. Como se trata, ni más ni menos, de inhabilitar al puntero de las encuestas presidenciales, los adversarios del PRD tienen un interés común, aunque sea sólo sobre este punto. La convergencia entre el PAN y el PRI no sería sobre propuestas, reformas o acciones conjuntas de carácter general, sino solamente sobre el problema que para ambos implica una posible candidatura que ha descollado en los ejercicios anticipados de la sucesión presidencial.
El diálogo privado abierto por Roberto Madrazo con el presidente de la República no tiene ningún futuro por dos causas: el líder del PRI no cumple con sus promesas asumidas en mesas de diálogo y Vicente Fox no pide más que su reforma constitucional en materia de energía, lo que el priista no le puede ofrecer.
La convergencia de PAN y PRI se podría centrar, entonces, en el desafuero del jefe de gobierno del DF, lo cual va a generar una polémica demasiado fuerte en el seno del PRI, pues algunos estarán en contra de convertirse en matarifes del presidente de la República.
La dirección del PRI, sin embargo, acaricia este escenario ya que podría deshacerse de un contrincante con solo apretar el gatillo, pues ya lo tiene en la mira, aunque hubiera que contener las protestas internas. A esto se puede llegar, a juzgar por la actitud de los legisladores priistas quienes no quisieron desechar la solicitud presentada por el gobierno de Fox a través de la PGR.
Desechar la petición del Ministerio Público para desaforar a López Obrador hubiera sido lo más cómodo para el PRI, si de veras no fuera favorable a tal desafuero, como algunos dicen por ahí. Pero, en la realidad, el bocado es demasiado apetitoso para algunos dirigentes del viejo partido y las ganas de dar la mordida es tan grande que, al menos, quieren pensar lo que van a hacer.
Pero podría también darse el desafuero y, después, una victoria judicial del ahora inculpado. En este escenario, nadie podría detener al desaforado en el ánimo de la ciudadanía y todo estaría perdido para el actual presidente de la República y sus matarifes.
Pero lo más llamativo del asunto es que los dos diputados del PRI que forman parte de la sección instructora no motivaron su voto. Como se sabe, este organismo de la Cámara está integrado por cuatro legisladores: dos priistas, un panista y un perredista. El presidente de la sección, el diputado Horacio Duarte, presentó un largo proyecto para declarar desechada la petición de la PGR. Al término de las dos horas de lectura del texto propuesto, los otros tres diputados sencillamente dijeron que no estaban de acuerdo con el mismo y procedieron, sin más, a dar su voto en contra y, por tanto, a “radicar” la petición del Ministerio Público, es decir, a abrir el procedimiento de desafuero.
El presidente Fox y su gabinete político se ha lanzado contra Andrés Manuel López Obrador y solicita que el PRI se convierta en su matarife. El desafuero no procedería sin el voto priista, como no hubiera procedido el trámite de apertura sin ese mismo voto que otorgó el PRI sin el menor argumento.
Esta circunstancia aporta un elemento peculiar a la situación política del país. Como se trata, ni más ni menos, de inhabilitar al puntero de las encuestas presidenciales, los adversarios del PRD tienen un interés común, aunque sea sólo sobre este punto. La convergencia entre el PAN y el PRI no sería sobre propuestas, reformas o acciones conjuntas de carácter general, sino solamente sobre el problema que para ambos implica una posible candidatura que ha descollado en los ejercicios anticipados de la sucesión presidencial.
El diálogo privado abierto por Roberto Madrazo con el presidente de la República no tiene ningún futuro por dos causas: el líder del PRI no cumple con sus promesas asumidas en mesas de diálogo y Vicente Fox no pide más que su reforma constitucional en materia de energía, lo que el priista no le puede ofrecer.
La convergencia de PAN y PRI se podría centrar, entonces, en el desafuero del jefe de gobierno del DF, lo cual va a generar una polémica demasiado fuerte en el seno del PRI, pues algunos estarán en contra de convertirse en matarifes del presidente de la República.
La dirección del PRI, sin embargo, acaricia este escenario ya que podría deshacerse de un contrincante con solo apretar el gatillo, pues ya lo tiene en la mira, aunque hubiera que contener las protestas internas. A esto se puede llegar, a juzgar por la actitud de los legisladores priistas quienes no quisieron desechar la solicitud presentada por el gobierno de Fox a través de la PGR.
Desechar la petición del Ministerio Público para desaforar a López Obrador hubiera sido lo más cómodo para el PRI, si de veras no fuera favorable a tal desafuero, como algunos dicen por ahí. Pero, en la realidad, el bocado es demasiado apetitoso para algunos dirigentes del viejo partido y las ganas de dar la mordida es tan grande que, al menos, quieren pensar lo que van a hacer.
Pero podría también darse el desafuero y, después, una victoria judicial del ahora inculpado. En este escenario, nadie podría detener al desaforado en el ánimo de la ciudadanía y todo estaría perdido para el actual presidente de la República y sus matarifes.