Los motivos de Ahumada y del gobierno
Hay que repetir que los hechos de corrupción que vimos en las pantallas de la televisión no tienen atenuantes y que la ley debe aplicarse sin distingos y dentro de procesos debidos.
Pero los mexicanos también tenemos derecho a contar con la información completa, es decir, a ver toda la película. La extradición de Carlos Ahumada abre un nuevo capítulo, en especial por el hecho de que éste declaró en Cuba que, desde meses atrás, realizó con propósitos políticos la grabación de actos relacionados con su red de sobornos y tráfico de influencias.
Este es un punto relevante de la situación pues el gobierno tomó parte de alguna manera en la operación del escándalo. Se puede entender que cuando Ahumada conversó con Diego Fernández de Ceballos le informó a éste algo de su red de sobornos, al grado de que el senador panista conoció los videos donde se puede observar la entrega de dinero. Se entiende también que el gobierno conoció la existencia de tal red ilícita al momento en que Fernández de Ceballos puso en contacto a Ahumada con la Procuraduría General de la República y también con la Secretaría de Gobernación a través de Cisen. En la denuncia presentada por el empresario, la PGR no recibió ningún elemento con el que se apoyara el dicho del denunciante de que estaba siendo extorsionado: no se presentaron los videos y ni siquiera se mencionó algún probable extorsionador. Es decir, todo el movimiento entre el gobierno y Ahumada fue una farsa, pero unos días después se realizó la transmisión del video de Las Vegas en donde un alto funcionario del gobierno capitalino jugaba a las cartas en un casino, fueron exhibidas las facturas del hotel y se mencionaron las cantidades de pesos y de dólares que Ponce y su esposa habían cambiado durante varios meses. Lo que es seguro es que el reporte de la casa de cambio, dado a conocer por Televisa, provino de la Secretaría de Hacienda y sigue siendo una incógnita la procedencia de los videos de Las Vegas y las facturas de hotel. Lo que también resulta seguro es que el gobierno conocía desde antes las actividades de Ponce hasta el detalle de saber cuánto dinero cambiaba por fichas de juego.
Si Ahumada compartió, como se cree, sus planes políticos con el gobierno y éste le dio cobertura, entonces es cierto que se produjo una confabulación entre servidores públicos y particulares con propósitos políticos como se ha denunciado hasta el cansancio.
El gobierno federal está metido en un serio problema al negar todo pero no aportar ninguna explicación suficiente. El gobierno de Cuba decidió deportar a Carlos Ahumada al darse cuenta –dice—de que el asunto era político y de la exclusiva competencia de México, por lo que resolvió el problema por la vía rápida o, como se dice en México, aplicó el artículo treinta y tres.
Al parecer, esto no le ha gustado al gobierno de Fox, a quien ya no le satisface nada. Pero el problema político no se resuelve y el presidente de la República se niega a tratarlo con el jefe de gobierno del Distrito Federal. Los motivos de Carlos Ahumada no son un asunto sin importancia y los motivos de los funcionarios gubernamentales que le ayudaron a éste a dar cobertura escandalosa a los videos son parte de la película y ya queremos verla completa.
Pero los mexicanos también tenemos derecho a contar con la información completa, es decir, a ver toda la película. La extradición de Carlos Ahumada abre un nuevo capítulo, en especial por el hecho de que éste declaró en Cuba que, desde meses atrás, realizó con propósitos políticos la grabación de actos relacionados con su red de sobornos y tráfico de influencias.
Este es un punto relevante de la situación pues el gobierno tomó parte de alguna manera en la operación del escándalo. Se puede entender que cuando Ahumada conversó con Diego Fernández de Ceballos le informó a éste algo de su red de sobornos, al grado de que el senador panista conoció los videos donde se puede observar la entrega de dinero. Se entiende también que el gobierno conoció la existencia de tal red ilícita al momento en que Fernández de Ceballos puso en contacto a Ahumada con la Procuraduría General de la República y también con la Secretaría de Gobernación a través de Cisen. En la denuncia presentada por el empresario, la PGR no recibió ningún elemento con el que se apoyara el dicho del denunciante de que estaba siendo extorsionado: no se presentaron los videos y ni siquiera se mencionó algún probable extorsionador. Es decir, todo el movimiento entre el gobierno y Ahumada fue una farsa, pero unos días después se realizó la transmisión del video de Las Vegas en donde un alto funcionario del gobierno capitalino jugaba a las cartas en un casino, fueron exhibidas las facturas del hotel y se mencionaron las cantidades de pesos y de dólares que Ponce y su esposa habían cambiado durante varios meses. Lo que es seguro es que el reporte de la casa de cambio, dado a conocer por Televisa, provino de la Secretaría de Hacienda y sigue siendo una incógnita la procedencia de los videos de Las Vegas y las facturas de hotel. Lo que también resulta seguro es que el gobierno conocía desde antes las actividades de Ponce hasta el detalle de saber cuánto dinero cambiaba por fichas de juego.
Si Ahumada compartió, como se cree, sus planes políticos con el gobierno y éste le dio cobertura, entonces es cierto que se produjo una confabulación entre servidores públicos y particulares con propósitos políticos como se ha denunciado hasta el cansancio.
El gobierno federal está metido en un serio problema al negar todo pero no aportar ninguna explicación suficiente. El gobierno de Cuba decidió deportar a Carlos Ahumada al darse cuenta –dice—de que el asunto era político y de la exclusiva competencia de México, por lo que resolvió el problema por la vía rápida o, como se dice en México, aplicó el artículo treinta y tres.
Al parecer, esto no le ha gustado al gobierno de Fox, a quien ya no le satisface nada. Pero el problema político no se resuelve y el presidente de la República se niega a tratarlo con el jefe de gobierno del Distrito Federal. Los motivos de Carlos Ahumada no son un asunto sin importancia y los motivos de los funcionarios gubernamentales que le ayudaron a éste a dar cobertura escandalosa a los videos son parte de la película y ya queremos verla completa.