viernes, septiembre 26, 2003

El poder está compartimentado

Ninguno de los tres partidos con poder político en el país está compartiendo su pedazo. A cada propuesta, estos partidos y sus correspondientes gobernantes y legisladores definen una posición diferente o, muchas veces, no definen nada y dejan caer la iniciativa del adversario. En tres años de gobierno producto de la alternancia el presidente no hay llegado a ningún acuerdo global con nadie mientras los partidos de la oposición tampoco pueden asumir un planteamiento programático y político común.
Se dice que esta situación de compartimentación del poder es producto de la decrepitud de la clase política. Ésta existe sin duda, pero habría que preguntar por qué de la misma. El hecho es que existe en el país un partido que se asume como representante cabal y completo del viejo régimen, al grado de que el PRI defiende la historia de corrupción, represión y antidemocracia de los regímenes justamente priistas.
El PRI no ha hecho la menor autocrítica y cualquier pacto completo al que llegara con otro partido implicaría que éste tendría que estar pactando con la representación de todo lo viejo y más repudiable de la vida política del país. Así, pactar con el pasado cuya impronta quiere ser eliminada resulta inconveniente para el PAN e imposible para el PRD. Aquella frase de Vicente Fox llamando al PRI a gobernar juntos fue recibida con frialdad o repudio en las filas de Acción Nacional.
Pero tampoco el PRI busca un arreglo global sino la restauración de su propio régimen político. La dirección priista está, por ejemplo, de acuerdo con la reforma constitucional para legalizar las inversiones trasnacionales en la industria eléctrica del país, pero muchos prisitas, senadores y diputados, discrepan de esta convergencia y actúan en contra de que se lleve a cabo.
La estabilidad política del momento actual, en medio de la compartimentación del poder, se debe a que los tres partidos buscan una situación que les permita gobernar sus pedazos sin grandes estremecimientos políticos, pero no es producto de un acuerdo global.
Bajo esta situación, la búsqueda de convergencias practicables y digeribles en el seno de los tres partidos se muestra como lo primordial del quehacer político nacional, pero no se garantiza en absoluto pues las discrepancias suelen ser reales. La exigencia de muchos medios de comunicación para que los partidos se pongan de acuerdo es aparentemente justa, pero nunca se dice en qué términos debieran darse las convergencias ni qué deben decir los decretos. Las discrepancias consisten justamente en lo que deben decir las leyes.
Bajo la compartimentación, el presidente de la República no ejerce una capacidad de liderazgo, se abstiene de presentar muchas iniciativas al Congreso y, las que presenta no son materia de agitación popular pues no se trata de cambios en favor de la mayoría. Fox carece de un programa global, por lo que no podría buscar acuerdos también globales con nadie.
El PRI es hoy el partido más votado del país y esta situación crea angustia sobre el futuro político. Ya se podría avizorar qué ocurriría en 2006 si volviera a ganar el viejo partido que no ha sido capaz de hacer la menor crítica de sí mismo. Es previsible un gran fenómeno de voto útil para apoyar al candidato no prisita mejor ubicado en las preferencias del electorado, lo cual va a alterar el sistema de partidos en el país, pues mucha gente que simpatiza con un determinado partido tendría que cambiar su voto con tal de impedir que la actual impronta del viejo régimen se convierta en la restauración del mismo.
Por lo pronto, el PAN se observa amedrentado por el PRI y la oposición perredista tiene que enfrentar la cobardía panista frente al reto del Estado de derecho. En materia económica, las posibles reformas suelen estar del lado de la protección de privilegios, lo que genera ciertas turbulencias en el PRI y la oposición franca del PRD. Las otras reformas que pudieran acabar con las tradiciones neoliberales acusan la resistencia militante del PAN y no pocos obstáculos de parte del PRI.
En el escenario de la política mexicana, el poder compartimentado es solamente la espera de los cambios tan ansiados por muchos mexicanos.
Si los cinco diputados ausentes del PRD hubieran estado presentes y si el PT y Convergencia hubieran votado en contra de la revocación, de todas maneras se habría echado abajo la cita al Jurado pues el PAN tenía montada una operación de ausencia suficiente de diputados de su propia bancada. Así se vio con claridad cuando, al término de la votación nominal, aparecieron varios panistas, súbitamente, para votar, cuando ya se sabía que la diferencia era tan grande que no era necesario tenerlos escondidos en las oficinas.
La manera como se procesó la capitulación panista ante la impunidad fue ruin pues se recurrió a la bajeza de aparentar desacuerdo con la revocación de la cita al Jurado cuando en realidad el PAN estaba conforme con que éste no se efectuara.
El daño al país consiste en que el gobierno abandona la lucha a favor del Estado de derecho y, así, le da un golpe a la transición de México a la democracia, pues sin aquél no puede haber ésta.
A tres años de la presidencia de Vicente Fox se ha caído lo más importante que éste llegó a significar para el país. Tenemos hoy un gobierno decrépito a la mitad de su sexenio. El PAN ha sido vencido por su rival histórico sin dar la lucha y como consecuencia de su sola presencia en Los Pinos. México espera el cambio.

viernes, septiembre 19, 2003

La cobardía de Fox y su capitulación

El gobierno panista aceptó la cancelación del Jurado de Procedencia de la Cámara de Diputados que debía votar el desafuero de un senador priista inmiscuido en el llamado Pemexgate. Este hecho podría ser irrelevante si no fuera por su significado de capitulación ante la impunidad y de renuncia a mantener la lucha a favor del Estado de derecho.
Uno de los elementos del cambio en el régimen político mexicano es justamente el abandono del sistema priista de impunidad. En el año dos mil, cuando el PRI fue removido de la Presidencia de la República tras muchas décadas de corrupción pública, la mayoría de los electores buscaban entrar a una nueva situación caracterizada por la construcción del Estado de derecho. El mayor compromiso de Vicente Fox fue justamente el de combatir la corrupción y perseguir a los delincuentes de Estado. Cuando Labastida, a la sazón candidato priista, le reclamó en un debate a Fox los insultos que éste le profería a aquél, el candidato del PAN respondió que a él se le podía quitar lo malhablado pero que al PRI no se le podía quitar lo corrupto. En este lance se hizo relevante el compromiso del entonces aspirante panista con la lucha en contra del Estado corrupto mexicano. La mayoría de votos emitidos a favor de Fox y de Cárdenas expresaban entonces el anhelo justiciero del pueblo y el repudio a las décadas de corrupción pública. Tres años más tarde, Vicente Fox ha capitulado.
El Jurado de Procedencia es una instancia constitucional que tiene por objeto entregar a la justicia a aquellos que cometen un delito y gozan de inmunidad. Impedir que la Cámara de Diputados ejerza esta facultad es golpear a la Constitución, hacerla inoperante, sustituirla por el Estado de las impunidades y por las normas no escritas del viejo régimen. Esto es justamente lo que hizo el gobierno de Fox al decidir que su partido, el PAN, permitiera que el PRI, tomando como aliados al Partido Verde, el PT y Convergencia, suspendiera el citatorio al Jurado.
No existía el menor argumento para suspender la presentación del asunto y la votación del pedido de desafuero. El presidente de la Cámara había convocado a la misma en su carácter de Jurado en aplicación de un elemental mandato legal, pues una vez que el dictamen de la Sección Instructora es entregado a la presidencia de la Cámara, se debe citar al Jurado. Es más, Juan de Dios Castro debió haber hecho la cita para el día siguiente, según la ley, y no para el 17 de septiembre como lo hizo.
El chantaje priista, en el sentido de que el PRI no acompañaría al gobierno en ningún decreto –reformas estructurales, dicen--, si se votaba el desafuero, era algo menos que fuego pirotécnico. El presidente de la República se acobardó y, al hacerlo, capituló ante la corrupción pública sin nada a cambio como no sea satisfacer su propia cobardía como mandatario. Aquel Fox que retaba al viejo sistema ya no existe más. El presidente panista se ha convertido en un cómplice de lo que siempre combatió o dijo combatir.
El PAN pudo evitar la revocación del citatorio del presidente de la Cámara. La noche del 11 de septiembre de 2003, Acción Nacional pudo retirarse del recinto legislativo y dejar sin quórum a la asamblea para evitar una votación perdida de antemano, tal como se lo propuso con insistencia el grupo del Partido de la Revolución Democrática. Pero el PAN no podía admitir la propuesta perredista porque estaba ya comprometido a ir a una votación arreglada, como las peleas de box en las que uno de los púgiles se tira a la lona en el episodio convenido.
Si los cinco diputados ausentes del PRD hubieran estado presentes y si el PT y Convergencia hubieran votado en contra de la revocación, de todas maneras se habría echado abajo la cita al Jurado pues el PAN tenía montada una operación de ausencia suficiente de diputados de su propia bancada. Así se vio con claridad cuando, al término de la votación nominal, aparecieron varios panistas, súbitamente, para votar, cuando ya se sabía que la diferencia era tan grande que no era necesario tenerlos escondidos en las oficinas.
La manera como se procesó la capitulación panista ante la impunidad fue ruin pues se recurrió a la bajeza de aparentar desacuerdo con la revocación de la cita al Jurado cuando en realidad el PAN estaba conforme con que éste no se efectuara.
El daño al país consiste en que el gobierno abandona la lucha a favor del Estado de derecho y, así, le da un golpe a la transición de México a la democracia, pues sin aquél no puede haber ésta.
A tres años de la presidencia de Vicente Fox se ha caído lo más importante que éste llegó a significar para el país. Tenemos hoy un gobierno decrépito a la mitad de su sexenio. El PAN ha sido vencido por su rival histórico sin dar la lucha y como consecuencia de su sola presencia en Los Pinos. México espera el cambio.

lunes, septiembre 01, 2003



PABLO GÓMEZ

Breve semblanza de un hombre
de larga trayectoria de izquierda
Pablo Gómez Nació en la Ciudad de México en 1946. Cuando era estudiante de preparatoria ingresó al Partido Comunista Mexicano, cursando el primer año de la carrera de Economía en la UNAM, fue elegido presidente de la Sociedad de Alumnos.

Participó destacadamente en el movimiento estudiantil de 1968, el 2 de octubre fue detenido en la Plaza de las Tres Culturas, y estuvo preso hasta 1971, salió de la cárcel y se integró inmediatamente a la lucha estudiantil, convirtiéndose en uno de los organizadores de la movilización del 10 de junio. Se recibió como licenciado en Economía en 1976.

Pasó a ser de la dirección nacional del PCM y fue elegido en 1979 como diputado federal de la Coalición de Izquierda. De 1982 a 1988, fue el presidente del Partido Socialista Unificado de México. Fue elegido nuevamente como diputado federal en ese año y al constituirse el primer Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática fue electo como vicecoordinador.

De 1992 a 1995 fue Representante en la Asamblea del Distrito Federal. En 1993 fue uno de los principales que convocaron y organizaron el Plebiscito por un gobierno propio en la capital de la República. Fue el director fundador del semanario Motivos del PRD de 1992 hasta 1994, que se transformó de revista en periódico.

En 1997 y 2003 fue elegido diputado federal por el distrito 23 de Coyoacán. En esos años se opuso a la aprobación de priistas y panistas de los multimillonarios recursos para el Fobaproa y fue el que logró con el equipo de trabajo del Grupo Parlamentario de la Cámara de Diputados, abrir las listas de los beneficiados por el Fobaproa, lo que se llamó “El fraude más grande de la historia de México”. Como coordinador del Grupo Parlamentario del PRD se logró por primera vez modificar el presupuesto en 15 mil millones que se canalizaron a las entidades federativas, a la educación superior y para el aumento de las jubilaciones, entre lo más importante.

En 1999 fue Presidente interino del PRD, encargado de reponer el proceso de elección de los dirigentes del partido. Del año 2000 al 2003 fue representante del PRD ante el Instituto Federal Electoral, en donde --después de una investigación-- presentó una demanda penal contra el actual presidente de la República, por el uso ilegal de recursos a través de los Amigos de Fox, y fue uno de los que desarrolló la investigación sobre el Pemexgate, caso cerrado, con la ratificación de la multa de 1000 millones de pesos contra los priistas.

Es autor de varios libros entre los que destacan Los Gastos secretos del presidente, libro en el que denuncia los gastos multimillonarios en dólares de Salinas de Gortari por medio de la Partida Secreta, otro muy importante es México 1988: Disputa por la Presidencia y lucha parlamentaria, libro en el que narra como se consolidó el fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas y como se debatió en la Cámara de Diputados el punto y otro libro --bastante anterior-- derivado de su tesis profesional titulado Democracia y crisis política en México, en el que hace una airada defensa de la lucha por la libertad política en el país.

Actualmente es senador de la Ciudad de México.

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